domingo, 30 de noviembre de 2008

la victoria alada vuela sobre Madrid


Tuve la suerte de encontrar abierta una ventana en la escalera del Círculo de Bellas Artes y hice esta foto de la cúpula del edificio metrópolis, que está enfrente.

Hoy por hoy, el edificio Metrópolis, (antes "La Unión y el Fénix) creado en 1906 por los arquitectos Jules y Raymond Fevrier se ha convertido en uno de los principales símbolos de Madrid. En la cúpula se hallaba la estatua del ave Fénix (Un hombre sobre un águila) pero al cambiar de propietarios, en 1975, la empresa Metrópolis encargó el escultor Federico Coullaut Valera esta estatua que representa a una victoria alada.


Foto (c) C. Osorio

salvemos el teatro Albéniz


Si no lo remediamos, muy pronto el Teatro Albéniz, uno de los emblemas culturales del centro de Madrid, será demolido. Sus actuales propietarios pretenden construir pisos de lujo y un diminuto teatro en los sótanos (para acallar las críticas). El Ayuntamiento y la Comunidad le han retirado la protección para que los nuevos dueños hagan lo que quieran con el teatro. Sería una gran pérdida para la cultura en nuestra ciudad. Hagamos lo que podamos para evitarlo.


sábado, 29 de noviembre de 2008

el fruto del madroño


El madroño, árbol del escudo de Madrid, fructifica entre octubre y diciembre. Sus frutas anaranjadas y rojizas están cubiertas por unos granitos muy duros, pero el interior es muy sabroso. He hecho mermelada añadiendo la misma cantidad de azúcar que de fruta y el zumo de medio limón y removiendo al fuego durante 20 minutos. (Previamente hay que quitar con paciencia la cáscara y la semilla de los madroños) Es laborioso, pero la mermelada está rica.
Parece ser que este árbol nunca fue abundante en nuestra tierra, y con el crecimiento de la ciudad por poco desaparece.
En Madrid ciudad hay un único madroño de gran tamaño: el de la Plaza de la Lealtad, enfrente del hotel Ritz. Además, en los ochenta se plantaron bastantes madroños en el Paseo del Prado, La Castellana y parques como El Retiro. Recientemente, el madroño se ha recuperado compo arbusto en la Casa de Campo.
Cuando reformaron la Puerta del Sol, allá por el 88, escribí a los periódicos pidiendo que al menos hubiera un árbol, a ser posible un madroño. Tiempo después pusieron varios madroños en macetas enormes, estas han desaparecido en la reforma de 2009.

El Madroño en Latín se llama "arbutus unedo", es decir, árbol del que hay que comer solo un fruto. Eso es porque los frutos tienen algo de alcohol y pueden emborrachar; pero no pasa nada por comerse un puñado. Habría que zamparse cincuenta para embolingarse, y puede que a la barriga no le fuesen muy bien, aunque parece ser que es astringente. A finales de los 70 comenzó a popularizarse el licor de madroño, que ha llegado a ser un producto típico de Madrid.  La foto la hice la semana pasada cerca de la sierra.


Foto: C. Osorio

domingo, 23 de noviembre de 2008

el sonido de las hojas


Hojas de roble, de arce y de plátano corretean por los caminos, hojas viejas que se convierten en niñas, dando volteretas, arañando la arena con sus puntas, hasta que reposan exhaustas contra una magnífica valla de recias piedras, doradas de fatiga y de sol.


Foto (c) C. Osorio

Caminando por El Escorial


Caminando por los campos escurialenses.
En otoño el viento suena muy diferente al resto del año. Antes las hojas estaban verdes y el viento las mecía suavemente.
Ahora están secas y al rozar unas con otras crepitan, crujen suavemente. Me gusta la música de la hojarasca en las ramas y bajo mis pies.


Foto: (c) C. Osorio


Los amos del Mundo

Por su interés social, reproduzco este artículo que escribió Pérez Reverte hace 10 años.

Los amos del mundo, artículo de Arturo Pérez-Reverte
Artículo publicado en El Semanal el día 15 de noviembre del año 1998


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla Intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aúnmás a todos ellos y a sus representados.Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida. Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza...

domingo, 16 de noviembre de 2008

La luna y las cuádrigas


Sobre el fascinante edificio del BBVA, en Alcalá esquina a Sevilla, las cuádrigas arrastran la luna llena por los cielos de Madrid.


El edificio se construyó en 1920 y es obra del arquitecto Ricardo de Bastida y Bilbao. Las cuádrigas son obra del escultor Higinio Basterra. En el interior existen murales del pintor Aurelio Arteta.

Foto: (c) C.Osorio

domingo, 9 de noviembre de 2008

Ir de vinos por La Paloma

Si quieres ir a tomar unos vinos con tu gente por el Madrid viejo, te propongo una pequeña ruta que está cerca de la Cava Baja, pero sin las aglomeraciones de la cava y con más autenticidad.


Comienza la ruta en la Calle de Calatrava nº 11. Allí está la sabrosa tasca "Vinos el 11" fundada en 1880, y donde podemos probar los embutidos, el queso, la ensalada de tomate con atún y el vino de Valdepeñas que sirve con arte el buen Dani. Seguimos adelante y en el nº 21 de esta misma calle nos encontramos con la Taberna Gerardo, también llamada Almacén de vinos, que conserva una valiosa colección de tinajas de vino y ofrece una acertada selección de vinos y raciones, entre ellas, las anchoas de Llanes. Giramos a la derecha por la C/ del Aguila y vemos en el nº 12 una encantadora fábrica de botas de vino cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX. Un poco más adelante, contemplamos en el nº 16 la espléndida portada de la Bodega del Aguila. En la paralela Calle del Angel, donde no hace mucho ha abierto una concurrida sidrería, tenemos una tasca de los años 40, Casa Mateos, que sirve buenas raciones para una cena apañadita. Si seguimos ahora por la Calle tabernillas, tal vez tengamos la suerta de encontrar abierta Casa Tomás, una inveterada taberna con mucho sabor, que solo abre cuando el dueño está de humor. También en Tabernillas (calle que se llama así porque había despachos de vino en la zona desde la edad media) tenemos el restaurante La Copita Asturiana, donde saben hacer las fabulosas fabes con almejes. Y en la paralela C/ Humilladero nº 8, está la antigua taberna Paco, donde te ponen un platito de pipas de girasol para acompañar la caña o el vino.


Para más información, tienes la guía que escribí para Ediciones La Librería: "Tabernas y tapas en Madrid"


Foto: Vinos el 11. (c) C. Osorio

sábado, 8 de noviembre de 2008

los bunkers del Parque del Oeste








Al final del Parque del Oeste, donde este se junta con la Ciudad Universitaria, se conservan tres de los veinte búnkers que hubo aquí durante la Guerra Civil del 36. Aunque alguna web los atribuye al bando republicano, está claro que pertenecen al bando franquista, ya que las troneras apuntan hacia Madrid, concretamente hacia la Cárcel Modelo (Hoy Cuartel del Ejército del Aire) y hacia el cuartel del Infante Don Juan.. Se trata de tres bunkers de ametralladoras que debieron de pertenecer al batallón de zapadores nº 7, a juzgar por una inscripción que existe tras el 1º de ellos. Se construyeron con grandes dificultades, ya que en esta zona despejada del parque estaban a tiro de sus enemigos. La misión de estos fortines era unir la posición del hospital Clínico con las posiciones del río Manzanares en una zona despoblada.
Fotos: C. Osorio








domingo, 2 de noviembre de 2008

Plaza del 2 de Mayo


Curiosa vista del solar del antiguo cuartel de artillería de Monteleón, en el año 1869, poco antes de que allí se construyera la plaza del 2 de Mayo, corazón del barrio de Malasaña.

El cuartel de Monteleón, a su vez, ocupó parte del antiguo palacio de los duques de Monteleón, un soberbio edificio churrigueresco con huertos y jardines que desapareció a causa de un incendio en 1723.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Senderos de Guerra


En la cuerda que va desde el Puerto del León hacia el Abantos (El Escorial), junto al llamado Cerro de La Salamanca, hay un montón de restos de fortificaciones de la Guerra Civil de 1936. En un antiguo nido de ametralladoras del bando republicano encontramos esta inscripción grabada en hormigón en 1937.

Pese al interés histórico que despierta en mucha gente la Guerra Civil, sorprende que ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid se hayan preocupado de catalogar, proteger o incorporar a los museos los abundantes vestigios de aquella contienda fratricida.

Sorprende que no haya en los museos madrileños ninguna representación de la Guerra Civil, ni un mísero centro de interpretación de la misma.

Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.


Foto: Eduardo Luque.