Desde 1972A comienzos de los setenta, el anuncio de tabaco Camel, que llevaba años iluminando la fachada del edificio Carrión, es retirado. En su lugar se instala el anuncio luminoso de Schweppes. La licencia de instalación del luminoso se expidió el 5 de agosto de 1972, pero es en septiembre cuando se hace efectiva la nueva situación mediante el pago por los derechos de ubicación al Ayuntamiento de Madrid. La cantidad: 3.750 pesetas de las de entonces.
En 2004, el anuncio fue restaurado por completo y se eliminó la costra de contaminación que cubría el luminoso. Un cronómetro y un conmutador regulan el encendido y sus fases, la iluminación alternativa de las letras y la cortina de neón, a horas determinadas.
El momento estelar de este luminoso fue su aparición en la película “El día de la bestia”: «Mire padre, mire cómo vuelo, como los ángeles», espetaba un histérico Segura al padre Angel Beriartúa (protagonizado por Alex Angulo) mientras colgaba del luminoso, suspendido a unos 37 metros del suelo.
312 BARRAS DE NEON
Situado a 37 metros de altura, las medidas del luminoso que Schweppes tiene en el edificio Carrión (también llamado Capitol, por el cine que hay en sus bajos) de la Gran Vía son de 10 metros y 65 centímetros por nueve metros y 36 centímetros.
La cortina que vemos moverse de derecha a izquierda y viceversa, desplegando varios colores, está compuesta por 312 barras que, extendidas en línea recta, alcanzarían una distancia de un kilómetro.
Pero además de la cortina, está el letrero. El peso de cada uno de los tres cuerpos en los que está dividido el luminoso y que contiene las letras SCH, WEP y PES es de aproximadamente 100 kilos.
Para los que tengan curiosidad por saber los detalles técnicos del funcionamiento, diremos que el dispositivo usual de cualquier neón consiste en un circuito con soportes de acero que envuelven tubos de vidrio. Se rellenan de argón y neón envueltos en vapores de mercurio que facilitan la combustión de los gases nobles.
Existen otros luminosos de la misma marca en la ciudad. Uno en Raimundo Fernández Villaverde, esquina con Agustín Betancourt, que muestra un cartel de publicidad perteneciente a una colección de los años 20. Y otro, el más antiguo, se encuentra emplazado en San Bernardo esquina con Gran Vía. Se trata de una botella de tónica de 12 metros de alto por dos de ancho, que fue reformada a finales de los 80.
foto: C. Osorio.

5 comentarios:
Hola Carlos, qué curioso, no sabía lo de los otros dos anuncios antiguos... estaría bien que pusieras también su foto :-)
Creo recordar que el de Camel estaba más abajo, en la mitad del edificio, pero no he encontrado ninguna foto de él.
Y encima gases de mercurio!
Eso no lo sabía.
Esa imagen de las ciudades va a desaparecer, pese a quien pese.
Hombre, es posible que encuentren un sustituto que no lleve nada tóxico, pero no quisiera que desaparecieran esas "luces de la ciudad" que nos acarician las pestañas con su color intenso y cálido.
Debe ser por ser de pueblo, que no les encuentro ningún valor estético a esos artilugios. Siempre me parecieron cosa de Las Vegas, o de cualquier Sodoma & Gomorra por el estilo.
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