Crítica a Gallardón
Yo no tengo prejuicios sobre los políticos, y cuando veo a uno que vale mucho, le aprecio, aunque no tenga las mismas ideas que yo. Por eso usted, señor Gallardón, me cayó en gracia cuando empezó su gestión como presidente de la Comunidad. Me gustaron sus ademanes democráticos y su gran capacidad de gestión. Me gustó la labor de extender el metro a los barrios donde aún no había llegado. Me pareció valiente su intento de atajar algunos desmanes como la doble fila en las calles y otros abusos de los conductores. Bien es verdad que no me gustaban sus amigos habituales, ciertos financieros-as de la beautiful people. Pero algún defecto tenía que tener.
Cuando llegó usted a la alcaldía de Madrid, realizó algunas obras que me parecieron muy acertadas: la supresión del paso elevado de Cuatro Caminos, la creación del eje peatonal entre el Prado y el palacio Real, la creación del anillo ciclista, la peatonalización del Puente del Rey, o la reforma de la Plaza de Santo Domingo. Además, su gestión parecía atraer inversiones en la ciudad.
Tráfico
Luego empezó la gran obra de la M-30. Una autovía a la que usted se empeña en llamar calle 30, a pesar de que ya tenía un nombre: “Avenida de la Paz”. Nadie duda que fuera necesario reformar algunos puntos de esta autopista que actuaba como una muralla entre barrios. Pero, hechas las necesarias conexiones y mejoras, comenzó el desvarío.
De pronto comenzó usted a hablar con un lenguaje grandilocuente de hacer “la obra civil más grande de Europa” y “los túneles más largos del continente”, y lo que en su justa medida hubiera sido una buena obra, se convirtió en un desatino.
Se ha gastado usted el presupuesto municipal de las próximas tres décadas en hacer “lo más grande” y “lo más largo”, pero no necesariamente lo más útil a los ciudadanos.
Algunos le han llamado “faraón”, pero los faraones hicieron cosas bellas, como las pirámides, y usted solo hace túneles. Tantos túneles que pronto los madrileños perderemos el gentilicio de “gatos” para convertirnos en “ratones”.
Y, una vez hecha la gran obra ¿Qué? ¿Es que ahora se vive mejor en Madrid? Porque, al margen de que ahora se transite mejor por la M-30, en el conjunto de la ciudad todo sigue por el estilo. Tanta obra viaria, lejos de disuadir a quienes usan el coche, los anima a utilizarlo más. En la última década se ha duplicado el número de desplazamientos en coche por Madrid. Con la consiguiente contaminación, esa cuyas cifras evita usted mostrar.
Obras sociales
¿No hubiera sido mejor hacer algo menos grandioso y en cambio haber mejorado la vida de los madrileños? Por ejemplo: Mejorando los servicios sociales en los barrios. Dedicándose al centro de Madrid, que está hecho una pena. Creando empleo. Creando vivienda asequible. Rehabilitando. Haciendo escuelas infantiles, bibliotecas, locales para jóvenes, polideportivos, …Yo vivo en el distrito Centro, donde tenemos un polideportivo para 150.000 vecinos, y para colmo está cerrado por obras.
¿Y la lucha contra la pobreza? Lejos de aportar el 0,7 % que pide la ONU, usted ha reducido la ayuda municipal al desarrollo del 0,6 en que estaba, al 0,3%.
¿Cree que el ultraliberalismo que usted defiende ha creado verdadera prosperidad? porque fíjese usted cómo está la economía. Mire el pedazo de crisis que han creado los que piensan como usted.
Cultura
En cuanto a la cultura, a usted sólo parece interesarle la cultura-espectáculo, los grandes shows de luz y sonido que cuestan una fortuna, y en cambio no hay cultura participativa, ni se favorece el encuentro, ni el debate ni el saber.
Ha hecho usted el Teatro del Canal, y eso está muy bien, pero a cambio ha permitido el cierre del Teatro Albéniz y de los cines históricos.
También se cierran los comercios tradicionales, abandonados a su suerte por un Ayuntamiento que favorece a las grandes superficies. Desaparecen los mercados o se reducen. No parece importarle mucho nuestro patrimonio, porque en el centro histórico se derriban edificios contínuamente y se sustituyen por arquitectura prefabricada y fea.
El conocimiento y el saber tampoco son sus fuertes. Archivos, bibliotecas y centros de investigación cuentan con presupuestos insuficientes.
Gastos e impuestos
Usted ha fomentado el despilfarro no solo en las obras viarias, también en todo lo relativo a su “corte” municipal Dígame: ¿Cuánto nos cuesta al mes el alquiler del palacio que aloja a la Concejalía de las Artes? ¿Y los palacios donde radican las otras concejalías? ¿Y qué me dice de los
460 millones de euros que ha costado la reforma del palacio de Correos para poner allí su despacho? Porque no es el Ayuntamiento el que se traslada al palacio de Correos, es solamente el alcalde. Dígame: ¿Para qué quiere usted un despacho tan grande y tan caro?
Y eso por no hablar de
su coche oficial, que nos supone a los madrileños la suma de 591.624 euros.
Porque todo eso lo pagamos los contribuyentes. Sepa que yo estoy a favor de los impuestos, sobre todo cuando se emplean bien, pero todo tiene un límite. Desde que usted llegó a la alcaldía, pagamos casi el triple de impuestos, tasas y multas que antes. ¿Y todo para qué? Pues para sufragar sus desmesuras.
Participación
Me gustó que usted creara la concejalía de participación ciudadana, ya que la participación vecinal estaba vetada con el anterior alcalde y tampoco le gusta lo más mínimo a su colega doña Esperanza; pero ahora, al cabo de cinco años, me pregunto: ¿Para qué sirve Participación Ciudadana? Me temo que para nada, porque las propuestas que depositamos los ciudadanos en dicha concejalía, jamás llegan a los órganos decisorios del Ayuntamiento. Mucha palabrería y poca democracia.
Vivienda
Hablando de palabrería: a usted le gusta mucho hablar de sostenibilidad. Pues dígame: ¿Cuántas del millón de viviendas que se han construido en Madrid, en una depredación del territorio sin precedentes, son sostenibles? (No me diga que no son sus competencias, porque es el Ayuntamiento quien ordena el uso del suelo) ¿Le parecen a usted sostenibles los PAUS que se han creado?
¿Le parece que esos nuevos barrios, donde las calles son autovías y las plazas glorietas, donde no hay comercios en las calles, donde los edificios son energéticamente deficientes, caros y anodinos y todo está diseñado para el coche, son barrios bien urbanizados?.Por otra parte ¿cree que esas viviendas son accesibles al bolsillo de la mayoría de los ciudadanos?
¿Le parece a usted suficiente la oferta de vivienda accesible ofertada por el Ayuntamiento? Y dígame ¿qué porcentaje del presupuesto municipal se dedica a la rehabilitación de viviendas, comparado con el de hace 25 años?
Y añado: ¿Qué ha hecho usted para solucionar el problema de los sin techo?
Es que, señor Gallardón, lleva usted bastantes años en el sillón de la Alcaldía y no veo por ninguna parte ese Madrid maravilloso que usted nos prometía. No sé dónde están esos paisajes idílicos que usted dibujaba en las riberas del río Manzanares, poblados de frondosos árboles centenarios. Me temo que tales árboles ni existen ni van a existir, porque no pueden crecer árboles gigantes encima de túneles de hormigón. Más bien son decenas de miles los árboles que han dejado de existir para hacer esas obras tan “espectaculares”.
Pues eso, señor Gallardón, que no quiero más política espectáculo, que quiero política de verdad, de la que es útil para los ciudadanos y nos ayuda a vivir mejor. No quiero esta política que solo sirve para el engrandecimiento personal del que la hace.
Así que, si es capaz de hacerlo, rectifique. Que Madrid no se merece este trato.