
En la calle de San Bernardo, a la altura de Divino Pastor, hay un edificio que lleva abandonado más de 30 años. A pie de calle, un olmo va creciendo poquito a poco, regado por el vierteaguas del tejado vecino. La naturaleza vuelve a ocupar su lugar.
Foto: Carlos Osorio.

2 comentarios:
No soy nada partidario del movimiento okupa, en general me parecen unos caraduras que con la excusa de crear movimientos sociales se adueñan por las bravas de propiedades ajenas, causando un gran daño. Pero en casos como éste, en que un edificio emblemático lleva treinta años abandonado, sin que sus propietarios muestren ningún interés siquiera en especular con él, ¿a qué están esperando a tomarlo como si fuera la Bastilla?
Pues nada, Bernardino, un día quedamos y lo ocupamos, y montamos allí unos futbolines. La verdad es que ya lo han ocupado varias veces.
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