miércoles, 17 de noviembre de 2010

La Venencia

En tiempos en que no iba casi nadie, me gustaba sentarme en La Venencia (C/ Echegaray, 17) a escribir en mis libretas. La gata del bar venía a sentarse en mi regazo. El tiempo parecía haberse detenido.  Juan, el dueño, se tomaba tanto tiempo en servirte el vino que, si le pedías un vino joven, cuando te lo traía ya era un reserva.
Luego cogieron el bar los hermanos Criado y han sabido mantener la esencia del lugar. No les gusta que se hagan fotos ni que les saquen en las guías turísticas, y eso me parece muy respetable. Es uno de los pocos bares en los que no se puede pedir ese famoso refresco de cola, porque no lo hay. De hecho sólo despachan vino andaluz. Ese vino que solía sacarse de un barril con un cacito de forma cilíndrica llamado "venencia". Alguna vez he ido y de nuevo la gata se me sienta en el regazo. No creo que sea la misma gata de entonces, porque han pasado tres décadas largas...aunque quizá sí que lo es, porque es idéntica a como era, lo mismo que el bar, que sigue siendo idéntico desde hace 90 años.

Foto: C. Osorio

7 comentarios:

El ángel de Olavide dijo...

Muy buena tu valoración de La Venencia, bodega de corte jerezano y pagano por su diseño y decoración pero que tiene ese empaque casi religioso de las bodegas cordobesas.
Juan era vecino mio, de la colonia de El Pilar. Fui muy amigo de alguno de sus hijos. Por cierto que una de sus hijas es un prodigio de belleza y simpatía a pesar de ser sordomuda. Los actuales propietarios son, coincido contigo, muy simpáticos, divertidos y gente de principios.
Pero lo mas interesante de La Venencia son sus parroquianos. Mezcla atrabiliaria de todas las ideologías políticas (los sucesivos propietarios pertenecen o pertenecían a opciones políticas totalmente disímiles), funcionarios en excedencia, visitantes procedentes de todos los rincones de España, folklóricas jubiladas, estrafalarios y estrafalarais rastacueros y otra fauna. Los guiris creo que se asustan nada mas asomar la jeta por el establecimiento aunque alguno hay que debidamente acompañado por algún local terminan por conocer el arte de degustar los vinos finos y las exquisitas salazones y embutidos que las acompañan con sus picos correspondientes...

el osorio dijo...

Has completado muy bien la información, querido Angel.

Matilde dijo...

Este, como muchos otros sitios, lo he descubierto hace cuatro días. Me encanta. Está todo buenísimo y con precios normales. Los gaditanos aluicnan con un trocito de su tierra en Madrid. No podía imaginar que antes fuera aún mejor.

El polvo sobre absolutamente todo debe tener la misma solera que el local.

mcarmen dijo...

Un clásico. Me encanta su ambiente, aunque nunca he visto la gata.
Saludos,

Monkini dijo...

Gracias por publicitar esta estrecha joya de nuestra ciudad. Estuve hace poco con un amigo tejano y las jefas degustando los diferentes tipos de Jerez. Que lujo tener en Madrid sitios idiosincraticos como este que te facilitan un plan diferente, con mojama y oloroso. Otra vez vine con amigos italianos despues de cenar cerca, en Come Prima. Y es que es una pena que el consumo de jerez este bajando tanto en el mundo. Creo que muchisima gente no ha tenido oportunidad de probar esta maravilla que ademas tiene un precio tan razonable y un historial como pocos vinos.

el osorio dijo...

Es una vieja tradición la de valorar muy poco lo que es nuestro. Figúrate, Monkini, que tuvieron que venir los ingleses a fabricar el vino de Jerez, por eso algunas marcas se denominan con apellidos ingleses.

Anónimo dijo...

La Venencia:uno de los muchos achaques que utilizo para volver a Madrid.Siempre me parece haber reconocido allí a Galdós o a Valle. El gato/a (como se dice ahora) lo he visto de varios colores, no solo negro. Y las aceitunas verdes verdes,la mojama, vinos ámbar y pajizos, la estrechura, los catavinos trasparentes, los años.