martes, 30 de noviembre de 2010

La Casa de Tócame Roque

¿Dónde estaba?
Esta famosa casa madrileña estuvo situada durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX en la esquina de las calles Barquillo y Belén, tapando la salida de ambas vias hacia Fernando VI.
Al parecer era una corrala con varios patios y muchas viviendas, y vivían allí varios chisperos (herreros) que trabajaban el hierro en los patios.

¿Cómo era?
 Esta primera imagen pertenece a un cuadro titulado "La Casa de Tócame Roque" pintado por mi tatarabuelo: Manuel García "Hispaleto".

¿Por qué se llamó así?
Dice la tradición que estos vecinos se amotinaron y decidieron dejar de pagar el alquiler a los caseros, no permitiéndoles la entrada en el lugar.
Se cuenta que la casa fue heredada por dos hermanos, Juan y Roque, que no se pusieron de acuerdo en nada. Ambos discutían pretendiendo que la herencia les correspondía por entero. Así, Juan le decía a Roque: "Tócame, Roque". y Roque contestaba: "La casa tócame a mí, Juan". Y como la disputa duró años, la casa se quedó con ese nombre: Tócame Roque.
Ramón de la Cruz le dedicó a esta bullanguera vivienda uno de sus populares sainetes: "La Petra y la Juana o el buen casero".
En 1849 el Ayuntamiento ordenó su derribo para destaponar la calle Barquillo y comunicarla con la perpendicular Fernando VI. Las ochenta familias que todavía quedaron en la casa tras la orden de desalojo, impidieron que la casa se derribase durante más de un año de batallas con la municipalidad, hasta que se consumó el desahucio.
Todos estos follones quedaron en el imaginario madrileño, y así, cuando alguien quería encontrar una comparación para hablar de una casa en la que había mucho jaleo y muchas disputas, decía: Esto parece la casa de Tócame Roque.

Foto: Carlos Osorio.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Mmmmm...!

¡Menudo fresquito hace!
Y qué delicia el olor a leña encendida.
Mmmm...!
Me trae tantos recuerdos...












Foto: Carlos Osorio

sábado, 27 de noviembre de 2010

Divino Pastor, 16

Las corralas de Malasaña comenzaron a recibir al agua del Canal de Isabel II a mediados del siglo XIX. Lo primero que se instaló fue la fuente en el patio, donde los vecinos se abastecían del líquido elemento. Posteriormente fue llegando el agua a los pisos, sobre todo en los edificios de nueva construcción. En esta agraciada corrala de Divino Pastor, 16 han adecentado el patio y colocado una fuente clásica que  mantiene vivo el espíritu corralero y recuerda los tiempos en que los vecinos echaban su ratito de conversación mientras llenaban las garrafas de agua.





Fotos: Carlos Osorio.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Las corralas de Aranjuez




En el casco antiguo de Aranjuez perviven algunas corralas con uno o dos siglos de antigüedad que constituyen un interesantísimo vestigio de la arquitectura popular madrileña. Son corralas de una sola altura, exactamente iguales a las primitivas corralas de Madrid de los siglos XVI a XIX, que tenían generalmente un único corredor rectangular en la primera planta. Sustentadas por viguería de madera, presentan tejados a dos aguas con buhardillas. En el siglo XIX las corralas de Madrid ciudad comenzaron a ganar altura hasta llegar a los ocho pisos, debido a la necesidad de alojamiento de la numerosa población llegada de los pueblos a la ciudad. A uno le gustaría que estas corralas de Aranjuez estuviesen mejor conservadas, y sería bueno que las administraciones locales y regionales cuidasen más de su conservación. La mayoría de ellas presenta desperfectos y unas se utilizan como almacenes de trastos viejos, otras como cocheras, en fin, da la sensación de que no se valora este patrimonio histórico en lo que vale.

Fotos Carlos Osorio

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Casa Emilio

En López de Hoyos nº 98, frente al metro de Prosperidad, se encuentra esta joyita del taberneo madrileño que paso a recomendar al respetable lector. Cañas bien tiradas, vermú de grifo y unos boquerones en vinagre legendarios.
Casa Emilio, decorada con gracia y colorido, lleva 70 años dando vida al barrio de La Prospe.


Fotos: Carlos Osorio

martes, 23 de noviembre de 2010

La bola asesina

En el siglo XVIII, un terrible vendaval arrancó una bola del Puente de Segovia, con tan mala suerte que fué a caer sobre un muchacho que merodeaba bajo el puente.
El juez encargado del caso mandó que la bola asesina fuese confinada en la casa del verdugo, en calidad de reo.
Parece ser que la bola permaneció muchos años "encarcelada" en dicha casa, que estaba en la calle de Santo Tomás, junto a la Cárcel de Corte (hoy Ministerio de Exteriores)






Foto: Carlos Osorio

lunes, 22 de noviembre de 2010

Nuevo museo del Dibujo y la Ilustración

Ya se puede visitar el "Museo ABC de Dibujo e Ilustración". Esto es una buena noticia que contribuye a poner en valor unas artes magníficas que hoy están un tanto infravaloradas. El nuevo museo reúne 200.000 dibujos del diario ABC y la revista Blanco y Negro desde finales del XIX. La colección ha sido albergada en la antigua fábrica de cervezas Mahou, un edificio de propiedad municipal que el Ayuntamiento ha donado por 31 años a este periódico (que tan elogiosos editoriales suele dedicar a nuestro regidor)
Ubicación: Museo ABC. Calle Amaniel 29-31. 28015, Madrid (España).
Teléfono de Contacto:  91 399 90 00.
Horario: De 10.00 a 20.00 horas.
Domingos 11 a 14 h. Lunes cerrado.
Foto: Carlos Osorio

viernes, 19 de noviembre de 2010

Las sequoyas del Parque del Oeste

Comoquiera que el Parque del Oeste quedó totalmente arrasado tras la guerra civil, en los años 40 se plantaron árboles de muy diversas especies, entre ellos estas hermosas sequoyas (la sequoya, como sabréis es un árbol originario de California que llegó a Europa a mediados del XIX). Tres importantes jardineros fueron configurando el parque del Oeste: Cecilio Rodriguez, Celedonio Rodrigáñez y Ramón Ortiz.
En la foto en B/N puedes ver cómo estaba el parque al terminar la guerra.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La Venencia

En tiempos en que no iba casi nadie, me gustaba sentarme en La Venencia (C/ Echegaray, 17) a escribir en mis libretas. La gata del bar venía a sentarse en mi regazo. El tiempo parecía haberse detenido.  Juan, el dueño, se tomaba tanto tiempo en servirte el vino que, si le pedías un vino joven, cuando te lo traía ya era un reserva.
Luego cogieron el bar los hermanos Criado y han sabido mantener la esencia del lugar. No les gusta que se hagan fotos ni que les saquen en las guías turísticas, y eso me parece muy respetable. Es uno de los pocos bares en los que no se puede pedir ese famoso refresco de cola, porque no lo hay. De hecho sólo despachan vino andaluz. Ese vino que solía sacarse de un barril con un cacito de forma cilíndrica llamado "venencia". Alguna vez he ido y de nuevo la gata se me sienta en el regazo. No creo que sea la misma gata de entonces, porque han pasado tres décadas largas...aunque quizá sí que lo es, porque es idéntica a como era, lo mismo que el bar, que sigue siendo idéntico desde hace 90 años.

Foto: C. Osorio

martes, 16 de noviembre de 2010

Ultramarinos Vda. de Carlos Díez

El ultramarinos Viuda de Carlos Díez se abrió en 1881 en el Puente de Vallecas, en la Avenida de la Albufera nº 8. Se halla en una casa representativa de la arquitectura popular vallecana, con balcones de forja y tejado de teja árabe.
Foto: Carlos Osorio.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Fernando Solar, luthier

Paseando por la calle Divino Pastor, en Malasaña, oigo el dulce sonido de un violín y entro a curiosear. Fernando, el luthier, está trabajando en un violín y me quedo embobado viendo su depurada técnica artesanal.
Fernando me cuenta:  Su padre, decano de los luthiers madrileños, tenía tan sólo 8 años de edad, cuando vio a un ciego tocar el violín y quiso construir un instrumento parecido. Se inició trabajando con Santos Hernández y en los años 40 tuvo un taller en la calle del Rollo trasladándose al poco tiempo a la calle Divino Pastor nº 24. Hoy continúa la tradición el nieto. Solar utiliza métodos de construcción y barnizado iguales a los de los prestigiosos luthiers italianos del XVIII. 


Las maderas usadas son: arce, para la tapa posterior, los costados y la cabeza. Abeto, para la tapa superior. La madera se desbasta y se guarda en el almacén durante décadas para que envejezca. Rostropovich pasó por aquí en varias ocasiones y tocó el violonchelo. No puedo transmitirte el rico aroma de las maderas recién lijadas. tal vez puedas captar algo de esto en su página web.

Fotos: Carlos Osorio.

domingo, 14 de noviembre de 2010

La calle de las tres cruces

En esta calle perpendicular a Gran Via, muy cerca de la red de San Luis, colocó la Inquisición tres cruces para quemar a tres herejes, dos mujeres y un hombre, que habían profanado una imagen de la virgen en la vecina calle de La Salud.
Aquí estuvieron la iglesia y el hospital de San Luis de los franceses, fundados en 1613 por el capellán de Felipe III.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Casa José

Casa José, en Aranjuez, es un restaurante con personalidad propia, donde se rinde culto a las verduras y legumbres que producen los huertos de la fértil vega del Tajo.
Eso ya de por sí es un motivo para conocer este lugar.
La verdad es que hay que rascarse un poco el bolsillo para venir aquí, pero cuando ves el trabajo que invierten en la realización de los platos, comprendes que vale lo que cuesta.
Una opción interesante es el menú degustación, que hace mucho hincapié en las verduras y frutas de temporada, y que se compone de un aperitivo, doce platos y cuatro postres. 
Sí, sí, has leído bien. Eso sí, las cantidades son menudas para poder disfrutarlo todo.
El aperitivo consistía en membrillo cocido con rabanitos y berros. Comenzó luego la sinfonía de los platos, con una presentación bastante atractiva. 




Entre los platos destacaban las judías verdes con carpaccio de gambas (una oportunidad de conocer el auténtico sabor de las judías verdes), pulpito con batata y jengibre, tomate confitado con alioli de berros, pepino asado con ajoblanco, berenjena con tórtola setas y cebolleta, lechuga frita con setas, diferentes preparados de calabacín...


El trato amable a más no poder. Lo mejor: las verduras, las legumbres y las carnes, aunque algunas viandas están un pelín crudas.
En cuanto a los pescados y los postres: NM (están bien, pero necesitan mejorar)
El vino, "Homet" de Aranjuez, bien bueno.
La dolorosa: en torno a 80 €.



Fotos: Carlos Osorio.





miércoles, 10 de noviembre de 2010

Atraco en Aldao

Un tranquilo dia de mayo de 1956, a las diez de la mañana, un seat 1400 aparcó frente a la joyería Aldao, en Gran Via, 15. Aldao pasaba por ser la joyería más importante del país. Como cada mañana, un empleado estaba colocando las joyas en los escaparates.
Del 1400, con matrícula del ejército, descendieron dos hombres que vestían con monos de aviadores. Ambos entraron en la joyería. Uno de ellos extrajo de una bolsa lo que parecía una metralleta (no era tal metralleta, sino una escopeta decorada con un falso cargador) y amenazó a los presentes (su voz tenía un claro acento suramericano). El otro dejó su pistola en una vitrina, abrió una mochila y valiéndose de una espumadera doblada, fue guardando las joyas de los exhibidores. Antonia, hija del dueño exclamó: ¡Dios mío, qué horrible!
Estas palabras fueron escuchadas por el padre, Manuel Fernández Aldao, que se encontraba en un despacho interior. Manuel cogió su pistola y fue a ver qué pasaba. Al ver la situación disparó un tiro contra el de la metralleta. Los dos hombres se retiraron disparando y entraron en el 1400. A toda pastilla bajaron por la Gran Vía, y por poco se estrellan contra un autobús que salía de la calle del clavel. Pasaron Cibeles y se les perdió la pista. Inmediatamente, la policía montó un dispositivo de búsqueda y se dio la noticia por Radio Nacional.  Los empleados de un taller, en Menéndez Pelayo, oyeron el parte y relacionaron el suceso con un coche abandonado frente a su taller. En el coche apareció la falsa metralleta, restos de sangre y toda clase de huellas. (Se trataba de unos ladrones inexpertos, ya que además se habían dejado una pistola en la tienda).
También oyó la noticia la dueña de una pensión de la calle de Esparteros, y contó a la poli que había subido un cliente suramericano con una herida en el hombro.
A esas alturas la policía ya sabía quienes eran. Se trataba de dos argentinos, con un falso pasaporte chileno, que recorrían habitualmente los clubs nocturnos de Madrid gastando dinero a mansalva. A los dos supuestos atracadores les acompañaba una mujer, una enfermera muy bella llamada Tita Alemany, a la que el periódico La Vanguardia describió como “una mujer de vida airada”.
La enfermera trató de que un médico amigo suyo curase al herido, pero no lo logró. Entonces, compró una dosis de penicilina y ella misma se la inyectó.
Los tres quedaron horas más tarde en una cafetería de la Gran Via para estudiar la huída, pero, según iban entrando en el café, unos señores con uniforme gris y gorra de plato se alegraron tanto de verles que les dieron un abrazo…por detrás.
Las joyas aparecieron en una bolsa de plástico en la pensión de Esparteros.
Mala idea tuvieron en disfrazarse de militares, ya que les tocó un consejo de guerra en vez de un juicio ordinario. No obstante, su abogado recurrió la pena máxima y les cayeron entonces 23 años de trullo. 

La historia podría haber acabado aquí, pero hubo más lío.
En el penal del Puerto de Santa María, los dos argentinos se hicieron amigos de dos presos que eran los mecánicos del penal. Los mecánicos estaban arreglando el seat 600 que servía para el suministro de comida de la prisión. A uno de ellos le quedaban solo 4 meses de condena, pero se apuntó al proyecto de fuga que los argentinos les propusieron. Así lo hicieron. Tras arreglar la chapa del coche, con las mismas herramientas trataron de arreglar la chepa de los funcionarios que guardaban la puerta, a quienes desarmaron, y emprendieron la fuga, diríamos que velozmente, aunque aquel seiscientos no era precisamente veloz. Tan lento iba el coche que tuvieron que pararse y hacer autoestop. Eso sí, cuando paró un buick en el que viajaba un militar americano de la base de Rota, le invitaron, pipa en mano,  a hacer un intercambio de vehículos.
La benemérita que les iba pisando las alpargatas, les dejó su nuevo y flamante coche hecho un escurreverduras, por lo que hubieron de coger el coche de San Fernando, y aprovechando la oscuridad, se colaron en una finca. Aquella finca no era el mejor sitio para esconderse, ya que pertenecía al jefe de la casa civil del generalísimo. En fin, que ya puestos a cagarla del todo, se liaron a tiros con la guardia civil y allí terminaron sus días aquellos cuatro infelices.

Esta es la historia de un atraco que fue noticia durante semanas en aquellos tranquilos años 50.
La documentación la he sacado de la hemeroteca de ABC y de La Vanguardia, del Libro “La Gran Via es New York” de Raul Guerra Garrido y del blog Ceuta Nostálgica.

La joyería Aldao, abierta en 1848 en La Coruña, se trasladó a la calle de La Sal, en Madrid, en 1911 y de allí a la Gran Via.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Gran Via, 35. Palacio de la Música.


 Gran Via, 35
Palacio de la Música.
Arquitecto: Secundino Zuazo. 1925.
Creado como sala de conciertos, pasó a ser uno de nuestros cines históricos, el cual se estrenó con la película “La Venus americana”.
Muy pronto volverá a ser lo que fue en sus orígenes, una sala de conciertos, bajo el patrocinio de la Caja de Madrid.
El arquitecto Zuazo creó los Nuevos ministerios. Desarrolló un experimentalismo de base académica. Tuvo una gran influencia sobre los arquitectos jóvenes. Se exilió por ser republicano y a su vuelta hizo edificios civiles.
En este palacio, Zuazo abandona la antigua distribución de los recintos teatrales . En la fachada, crea una bella composición con entrepaños de ladrillo visto, rematada por una galería arquitrabada, que fue muy elogiada. Posee una enorme cúpula aplanada sostenida por los muros. Originariamente, el sótano contaba con una sala de fiestas y un teatro.
Siempre recordaré la impresión que me produjo su gigantesca pantalla, cuando yo tenía 6 años y mi abuela Sofía me llevó a ver la película "Bambi". Era toda una experiencia ver cine en una gran pantalla y en una sala con dos millares de espectadores.

jueves, 4 de noviembre de 2010

La calle de la Abada

En 1501, el gobernador de Java regaló a Felipe II un rinoceronte hembra. Entonces los rinocerontes se llamaban abadas, palabra originaria del portugués. El rinoceronte fue exhibido en un corral y atrajo a buena parte de los madrileños que no querían dejar de ver un animal nunca imaginado.
No se sabe si fue este rinoceronte u otro que trajo un circo un siglo después, el que estuvo encerrado en un corral muy próximo a la actual plaza de Callao, pero el bicho dejó un gran recuerdo que dio nombre a la actual calle que desemboca en la Gran Via.

Parece ser que en cierta ocasión, un muchacho que trabajaba en el horno de la Mata quiso gastarle una broma pesada al animal y le dio a comer un pan abrasando, recién sacado del horno. El animal no entendió la broma y como el ardor de estómago le estropeaba el carácter, la emprendió con el muchacho mandándolo al otro barrio.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El centro de Madrid, hecho un asquito.

Desde que el Ayuntamiento ha recortado el presupuesto de los servicios de limpieza, las calles del centro están hechas un asquito.
Han suprimido el dia mensual de recogida de muebles, lo cual es una barbaridad, porque ya están otra vez los sofás y los colchones en las calles.
Los contenedores de reciclado flotan en mares de desperdicios.
Las pintadas, firmas y garabatos llenan las fachadas de suciedad vertical.
Por favor, munícipes,  recuperen ustedes la sensatez. Ahorren donde tienen que ahorrar y no en la limpieza.
El jueves dia 11 a las seis de la tarde, las asociaciones de vecinos de Madrid convocan a una protesta en la Plaza de la Villa por el estado de la limpieza viaria.


Foto: Carlos Osorio

Así está mi barrio



Los vecinos del barrio (barrio de Universidad, en el centro histórico de Madrid) hemos hecho unas cuantas fotos sobre el estado de la limpieza en nuestras calles para llevárselas a la concejal de Medio Ambiente.
Puedes verlas todas aquí

martes, 2 de noviembre de 2010

La estatua de Minerva

A 58 metros de Altura, sobre la azotea del Círculo de Bellas Artes, se halla la estatua de la diosa Minerva, escultura en bronce de Juan Luis Vassallo realizada en 1964. Mide 6,5 metros y pesa tres toneladas.


¿Cómo diablos la subieron hasta allí?

Para empezar, el traslado desde la fundición, en Arganda del Rey, fue un problema, ya que al principio no la colocaron bien y chocaba con los cables del tendido eléctrico que había a lo largo de la carretera, (¡como la pobre era de bronce, pues no se podía agachar!). Luego llegaron al edificio del círculo y no había grúas suficientemente potentes, así que fue necesario construir una plataforma de hierro y cemento. Las pasaron canutas, pero al final llegó arriba. Luego tuvieron que colocar una viga de mil kilos en su interior para asegurar su estabilidad.
En fin: 100.000 pesetas cobró el escultor por hacerla , y un  millón costó subirla hasta allí arriba ¡Diez veces más!

Hija de Júpiter y Metis, Minerva era una diosa guerrera que en vez de la fuerza usaba la inteligencia. (La Minerva romana se corresponde con la griega Atenea) Aconsejaba a los hombres técnicas para vencer y para mejorar la civilización. Se la representa con un búho, símbolo de la sabiduría y una serpiente enroscada.

Foto: Carlos Osorio.
Fuente: El Olimpo madrileño (Sofía López, Irene Verdú y Paula Romero) y Wikipedia.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Por el Campo del Moro

 Uno de los paseos de otoño más recomendables es el de nuestro delicioso jardín histórico, sito a los pies del Palacio Real, al que dieron en llamar "Campo del Moro".
Esta denominación hace referencia al intento de reconquista de Madrid, en 1109, por parte del caudillo árabe Alí Ben Yusuf, que acampó en esta zona. El jardín de palacio, creado por Felipe II tuvo diversos usos. Su actual configuración es del siglo XIX, cuando se trajeron aquí varias estatuas y fuentes, como la fuente de las conchas (foto 2) diseñada por Ventura Rodriguez
El horario de otoño es de 10 a 18 horas.
Metro: Príncipe Pío.



 Fotos: Carlos Osorio.