martes, 4 de enero de 2011

Los Reyes Magos en Madrid: la cabalgata.




Historia de la cabalgata municipal de Madrid

Lunes, 5 de Enero de 1953. Son las seis en punto de la tarde. La primera cabalgata municipal de Madrid sale de las Escuelas Aguirre, frente al parque del Retiro, entre el griterío del público infantil.
Tres bizarros soldados del cuartel de La Remonta, con unas barbas de algodón muy bien sujetas al cogote, representan a sus majestades los Reyes Magos a lomos de sus inquietos corceles. Los reyes van acompañados por un nutrido cortejo: los pajes, los pastorcillos con sus burritos y sus corderos, la tuna, las corales, las bandas de música, las carrozas de las casas regionales y de los grandes almacenes. Como escolta, sus majestades  contaban con la protección de las cuádrigas romanas, seguidas por los cuerpos policiales en uniforme de gala.


La cabalgata baja por la calle de Alcalá, cruza la Puerta del Sol y por la calle Mayor llega a la Plaza de la Villa. Allí, los Reyes dejan sus ofrendas ante el niño Jesús del belén municipal que está expuesto en la Casa de Cisneros. El alcalde, Conde de Mayalde, cumplimenta a sus majestades.
La primera cabalgata del Ayuntamiento ha sido un éxito. El teniente de alcalde José María Gutiérrez del Castillo, promotor de esta iniciativa, es felicitado por las autoridades.


Anteriormente había habido en Madrid otras cabalgatas de menor envergadura, creadas por agrupaciones benéficas, que consistían en desfiles previos a los repartos de regalos en hogares infantiles, hospitales y colegios. En 1910 los Magos de Oriente visitaron los asilos, y en 1935 una cabalgata literaria (uno de cuyos magos era Ramón Gómez de la Serna) repartió libros infantiles.
Hubo cabalgatas del colegio de huérfanos de la Guardia Civil, de Radio Nacional, de Radio Madrid, etc.
Los repartos de juguetes de carácter benéfico existen desde el último tercio del siglo XIX y tuvieron un tremendo auge al terminar la Guerra Civil, cuando los madrileños se volcaron para alegrar las navidades a los niños enfermos, huérfanos y pobres. Generalmente, dichos regalos se entregaban en el marco de pequeños festivales, de manos de voluntarios vestidos de Reyes Magos.


Extracto del artículo "Juegos y juguetes" publicado por un servidor, Carlos Osorio, en la revista "Madrid Histórico" de Enero de 2011)
(Bibliografía: Hemeroteca ABC.
"La Cabalgata de Madrid" Enrique de Aguinaga. Anales del IEM)

Foto 1: Los reyes a caballo en una de las primeras cabalgatas. Autor desconocido.


Foto 2: Museo virtual de viejas fotos.








6 comentarios:

Matilde dijo...

También había empresas que repartían juguetes a los hijos de sus empleados. Mi padre es jubilado de Wagons-Lits Cook,también conocida como Coches Camas y, hasta los 12 años, creo, a los cuatro hermanos nos entregaban sus Majestades los Reyes Magos de Oriente los juguetes en mano. La verdad es que era muy emotivo para cualquier niño. Impresionaba mucho. Espero que mi madre haya guardado alguna fotografía,eran parte de la fiesta.

antonioiraizoz dijo...

Hola Carlos, tengo nostalgia de aquella cabalgata, de su recorrido, de su escala más humana, más pensada para los pequeños. En aquel paso por la Calle Mayor con todos los balcones abarrotados de niños se producía una imagen completamente barroca y heredera de los fastos del XVII madrileño. Después la entrada en la Plaza Mayor era una explosión de gritos que oiamos desde fuera y nuevamente alli se reproducia una estampa del Madrid más barroco.
La cabalgata "de diseño" actual creo que ha perdido el norte. No se produce ni la proximidad del niño con sus Reyes en la Castellana y Cibeles ni los efectos de luz y sonido pueden sustituir al calor humano de antaño. Es un espectáculo actual y brillante pero, en mi opinión, no es una cabalgata de Reyes.
Saludos.
Antonio

el osorio dijo...

Bonito recuerdo, Matilde.
Comparto tu opinión, Antonio.

Cecilia dijo...

Estoy con Antonio: los niños están cada vez más lejos de los reyes. El cambio de itinerario marca mayores distancias. Mucho negocio (mucha lucecita, mucho diseño, mucho dinero en tiempo de crisis) pero los niños no ven a los reyes y se quejan por ello.

el osorio dijo...

Tienes razón, Cecilia. A mí me resultó desagradable ver que algunos niños intentaban hacer llegar sus cartas a los reyes magos, pero estos estaban tan altos que no alcanzaban. Una niña lloriqueaba porque su carta cayó al suelo y fue pisoteada por la cabalgata.

Campurriana dijo...

Yo tengo una fotografía de cuando era niña en Madrid llorando a lágrima viva sobre un paje...siempre que la miro sonrío...