La Pastelería La Mallorquina, en la Puerta del Sol, ha tenido siempre un buen salón de té. En la primera mitad del siglo XX, dicho salón estuvo situado en la planta baja. Los camareros vestían de frac y sabían hablar francés. Por las tardes, acudían a este salón celebridades como Francisco Silvela o Raimundo Fernández Villaverde. Al caer la noche, tenía su tertulia el pintor Aureliano de Beruete. Tras la reforma efectuada a comienzos de los años sesenta, el salón de té pasó al primer piso, donde permanece en la actualidad.
Sin duda es un lugar privilegiado para desayunar o merendar observando como circula la vida madrileña por la Puerta del Sol.
La Mallorquina, fundada en 1894 en la calle de Jacometrezzo, se trasalada a la Puerta del Sol en una fecha próxima a 1930.
Fotos: Carlos Osorio





2 comentarios:
Es un rincón típico de Madrid, aunque la clientela es algo carrozona. Si sus paredes hablaran serían un tesoro de información histórica.
Saludos.
Un buen lugar para la observación. Bonitas tus fotos, es como estar ahí. Gracias por exponerlas.
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