Una rica sopita humeante, un puré (con picatostes, a ser posible), caldito gallego, unas lentejitas...¡qué delicia!
Me encantan los platos de cuchara, y más en invierno. La medicina china, una de las más antiguas y sabias, aconseja tomar los alimentos templados o calientes. Por lo general, cuando entro en un restaurante me fijo en si tiene o no platos de cuchara, y si los hay en abundancia suele ser porque el sitio merece la pena.
Es época de cuchara y de cucharilla. Qué música tan celestial la cucharilla tintineando en una buena taza de té bien caliente!
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