sábado, 25 de febrero de 2012

Proteger mejor los comercios históricos madrileños


Los comercios históricos forman parte del patrimonio histórico y cultural de Madrid. Nos permiten identificar nuestra ciudad. Son parte del alma de Madrid. A veces no nos damos cuenta del gran tesoro que tenemos: Madrid es la única ciudad del mundo que cuenta con decenas de comercios centenarios.
Ante el peligro de que estas joyas urbanas pudieran desaparecer, por la presión de los grandes centros comerciales y otros factores, se estableció un catálogo de establecimientos protegidos en los años 80, en época del alcalde Tierno Galván. Gracias a esta protección podemos seguir disfrutando de sus productos de calidad, del trato cercano, de su inigualable estética.

El Catálogo de Establecimientos Arquitectónicos Especiales está disponible en la Subdirección General de Gestión Privada, en la calle Guatemala nº 13. Lo podéis solicitar en el departamento de información General, en horario de mañanas. Si queréis un listado más accesible y mejor explicado, en mi libro "Tiendas de Madrid" de Ediciones La Librería reseño los 500 comercios tradicionales más atractivos.

En 2007 se hizo una revisión del catálogo de establecimientos arquitectónicos en la que se suprimieron 300 establecimientos y se cambió el grado de protección a algunos de ellos.

A nadie se le escapa que el pequeño comercio pasa por dificultades, especialmente debido a la crisis, un problema añadido a los muchos existentes, por lo que es preciso extremar la protección. En alguna ocasión hemos visto como un comercio histórico ha sido transformado en tienda de conveniencia o de souvenirs, que poco aportan a la ciudad. Esto sería evitable favoreciendo que, cuando un comercio cierra por cualquier causa, se procure que se establezcan allí comercios similares al desaparecido, por ejemplo, que donde haya una droguería puedan instalarse drogueros.
La importancia de este tipo de comercios haría necesario que se aplicaran algunas medidas: exención o rebaja de ciertos impuestos como el IBI, ayudas para la restauración del mobiliario, mayor vigilancia y mayor protección arquitectónica. Así evitaríamos el contínuo goteo de establecimientos que cierran o se desnaturalizan.

Foto: Álvaro Benítez (Del libro Tiendas de Madrid)

8 comentarios:

Matilde dijo...

He visto desaparecer casi todos los majestuosos comercios de la parte alta de la Gran Vía. Tiendas que no quedaba más remedio que pararse a admirar, sobre todo el interior, aunque las vieras a diario.

No sé que habrá sido de tanta madera en revestimiento de paredes y mobiliario, ni de su rica ornamentación, lámparas, candelabros, marmol, bronce,... Sí de parte de la mercancia, sobre todo si era ropa menuda: pañuelos, calcetines, medias,... casi siempre en primorosas cajas, arrojada a contenedores y un remolino de gente alrededor tratando de pescar lo que podían, dejando un triste desecho de cartones, papel de seda, cintas...

El alma a los píes se me ha caído en más de una ocasión.

el osorio dijo...

Comparto esa sensación, querida Matilde.

Don Bernardino dijo...

Lo siento pero no estoy nada de acuerdo. Lo que hay que preservar son los establecimientos en sí mismo, es absurdo pretender que una alpargatería siga vendiendo exclusivamente alpargatas en pleno 2012, cuando nadie las usa. Si se impusiera esa norma lo único que se conseguiría sería que ningún nuevo emprendedor quisiera hacerse cargo de esos locales, con lo cual tampoco se conservarían, acabarían cerrados, abandonados y sus propietarios arruinados. En cambio hay ejemplos maravillosos de locales cuyos nuevos gerentes han respetado e incluso rehabilitado con acierto su vieja estética, pero dedicándolos a una función completamente ajena a la que tenían. Tú mismo has traído aquí más de uno.

joselo - juegos de mario dijo...

Muy cierto lo que dices Matilde, los comercios históricos de nuestra Madrid son muy importantes hasta forman parte casi de nosotros.

Mayrit dijo...

Hola Carlos,

Tendrás que actualizar tu libro en una segunda edición ppor el cierre de algunos comercios, como es el caso de Bobo y Pequeño, en la calle Atocha, que cerró en noviembre del año pasado después de vender el mobiliario que tenía.

En los años 80-90 la Cámara de Comercio publicó ocho tomos bajo el título de Establecimientos Tradicionales Madrileños (los tengo todos) y uno más reeditado y ampliado dedicado a la Plaza Mayor y alrededores. Desde entonces hasta hoy han desaparecido un buen número de comercios.

Da pena ver cómo van cerrando tiendas centenarias.

Un saludo desde mi Madrid del alma,
Mayrit

el osorio dijo...

Don Bernardino, si estos comercios han sobrevivido hasta hoy, con la que está cayendo, es porque venden cosas útiles y de calidad. Paséate por la calle Toledo y verás las colas que se forman para comprar alpargatas.

el osorio dijo...

Hola, Mayrit, había una curiosa costumbre: algunos niños medio pilluelos animaban a los visitantes a conocer, a cambio de una moneda, a "bobo y pequeño", que luego resultaba ser una tienda de telas. Había una coplilla que decía algo así como "Y le diré con empeño donde está Bobo y Pequeño". pero no me la sé entera ¿Alguien la sabe?

Matilde dijo...

Algunos de esos desaparecidos comercios históricos, en Francia, no digo ya en París, puede que los tuvieran casi, casi como monumentos nacionales.

Ahora muchos de los que se abren quieren aparentar una solera y una autenticidad que no tienen. Me viene a la cabeza Harina, por ejemplo, parece que lleva ahí años y años.

A cambio proliferan esos horrorosos chiringuitos de cambio de momeda.

La coplilla no sabía que existía pero alguna vez, si está escrita, daré con ella.