Me da gusto ver mis geranios hechos un sol, alegrando los balcones; pero, ¡caray, el trabajo que dan! Me paso los días luchando contra las plagas: hoy el pulgón cejijunto, mañana la mosca blanca suicida, y luego viene la mariposa del geranio y pone los huevos encima de todas mis plantas. Claro, que, menos mal que quien pone los huevos es un insecto y no un elefante, me digo a mí mismo buscando un inútil consuelo.
Y aquí me tenéis, regando, abonando, cortando hojas secas...Y cuando más hermosones están, ¡zaca!, cae una granizada y me los escachufla. ¿Sabéis lo que os digo? Que un día me voy a cansar de tantas contemplaciones, los voy a arrancar de cuajo y voy a poner en las macetas unos troncos de bambú secos, que por lo visto son de lo más cool y de lo más trendy, y se acabó la tontería.
Claro que,... por muy cool y muy trendy que sean, los palos secos de bambú no te alegran la vida marcándose unas florecillas rozagantes y respingonas como los geranios...
En fin, de momento os perdono la vida, geranios míos, pero, hombre, por favor, ¡ponédmelo un poquito más fácil, majetes!
Foto: Carlos Osorio



2 comentarios:
Muy bonito y fresco.
ole, tus geranios
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