miércoles, 8 de agosto de 2012

Mirando la mar




Mirando la mar

No sé lo que daría por poder mirar el mar como cuando era niño.
Entonces el mar me parecía inabarcable, las olas eran gigantes y en la bruma del horizonte creía distinguir la costa de Irlanda o el mismísimo Círculo Polar.
A fuerza de verlo, año tras año, el mar se ha ido haciendo más “normal”, menos asombroso. Las olas ya no triplican mi estatura como cuando era niño. Ahora sé que es imposible ver las islas británicas desde una playa del Cantábrico. He aprendido cómo se forman las olas, y las mareas, y cómo se llaman los peces y las aves más habituales. El mar me sigue encantando, pero ya no sé mirarlo con la mirada enorme y asombrada de la infancia.
Me gusta verlo desde un monte o desde un faro, allí donde la superficie marina que puede uno abarcar con la mirada es vastísima.
Me gusta decir “la mar”, que es como le llaman los marinos. Me gustan los viejos barcos de madera y el olor a redes, a brea, a sal, a pintura al aceite, testimonio de un tiempo en que hacerse a la mar era un acto de valentía.
Contemplo el mar con los primeros rayos del sol, y con la luz del crepúsculo y me estremece la masa oscura y húmeda que se mece invisible y resuella en la noche.
Finalmente he encontrado una forma de mirar el mar que podría parecerse, aunque sin ser lo mismo, a la mirada inmensa de mi niñez. Es algo parecido a la meditación oriental. Consiste en intentar olvidar lo que sé del mar, empezando por el nombre. Así, cuando veo esa enorme masa líquida de la que “nada” sé, me concentro en su imagen sin acompañarla de palabras o ideas. Respiro lentamente y solo miro, respiro, huelo a algo salado y siento en la piel un ligero frescor.Y entonces empieza a surgir el asombro, como cuando poco o nada sabía.
Al principio, pintar el mar me parecía imposible. Poco a poco he ido encontrando algunos modos de formar olas con los verdes, los azules y los blancos.
Me gusta pintar la mar de todas las formas posibles, pensando que quizás algún día pueda pintar aquel mar que veía de niño y que no consigo volver a contemplar.

Carlos Osorio.

Exposición de Pintura de Carlos Osorio: del 8 al 16 de Agosto
Antiguo Ayuntamiento. Plaza Mayor. Viveiro (Lugo)
Horario: 12 a 14 y 19 a 21 horas.

1 comentario:

mcarmen dijo...

Enhorabuena por la exposición, Carlos. Aprovecho para desearte un feliz descanso.
Un saludo,