jueves, 25 de octubre de 2012

Brujas de Madrid


Desde el siglo XVI y hasta la mitad del XIX está documentada la actividad de las brujas en Madrid. Hubo brujas buenas, que utilizaban su saber y sus poderes para ayudar al prójimo, y brujas malas que no dudaban en tratar de perjudicar a terceros. Entre las brujas más famosas de nuestra ciudad estuvieron La Cotovía, La Lechuza, la Milana, Garras de Diablo y la Espinaca.
En el XVI tuvo mucha fama Lechuza, a la que acudía el príncipe Carlos (hijo de Felipe II) y se dice que también fue visitada por don Juan de Austria. Era muy frecuente que la aristocracia y la clase política contratasen los servicios de brujas y adivinas.
Contra lo que pueda pensarse, la mayor parte de las brujas pertenecía a las clases acomodadas de nuestra sociedad.
Las brujas se reunían en las praderas del otro lado del Manzanares, junto a Carabanchel. Los aquelarres solían ser en sábado, y en sus ceremonias contaban con un macho cabrío al que criaban las brujas de Chamberí.
El pintor Goya, que residió en la Quinta del Sordo, sita en estos parajes, reflejó en sus grabados y en algunos cuadros, como el que se muestra, escenas relativas a estas hechiceras.
Muchas brujas sufrieron los castigos de la terrible Inquisición, que no dudó en quemarlas en la hoguera.