sábado, 27 de agosto de 2016

El rearme de los burócratas




Recuerdo que en tiempos de Franco la burocracia llegaba a ser kafkiana, había que hacer una cola para conseguir un impreso y a continuación ir a un estanco a por una póliza para ese impreso y volver a hacer la misma cola otra vez, para sellar el impreso y entregarlo en otra ventanilla distinta. Con la llegada de la Democracia se ha procurado simplificar los trámites burocráticos para facilitar la vida a los ciudadanos. Así ha sido hasta que en los últimos años los burócratas parecen haberse rearmado. Nuevamente los ciudadanos tenemos que perder tiempo en papeleos de dudosa utilidad. Los profesores de Universidad y los profesores en general, de por sí saturados de trabajo, deben rellenar ahora extensos formularios en los que dan cuenta de su actividad sin que se sepa muy bien para qué. Los autónomos, habitualmente maltratados, deben rellenar encuestas incomprensibles sobre su trabajo. Cada vez que abrimos una página web tenemos que aceptar la política de cookies. Cada vez que llamamos por teléfono a una empresa debemos escuchar toda una serie de condiciones legales para que nos escuchen. Si uno quiere matricularse en una asignatura de la UNED, debe rellenar un formulario en el que autoriza a la Universidad a que le cobre la matrícula. Imaginen ustedes si eso se extiende y debemos autorizar al frutero por escrito para que nos venda un kilo de tomates. Vamos camino de ello.



2 comentarios:

Odranoel dijo...

Carlos

De antaño, te recuerdo, que los propios bedeles de los organismos oficiales vendían las pólizas para evitarte el paseo hasta el estanco más próximo, pues cualquier escrito presentado debía de ir con su correspondiente póliza, y algunas veces con los sellos"voluntarios" de los colegios de huérfanos

De hogaño, decirte que es kafkiano el sistema de cita previa, pues algunas veces se puede dar el caso que se haya pedido para otro trámite por error y se debe volver a pedir cita, y sin importar que estés presente en la oficina y los administrativos de brazos cruzados porque están sin citas pendientes, ¡AH! y alguna vez has de pedir la cita por teléfono aunque este dentro de la propia oficina.

Un fuerte abrazo

Carlos Osorio. dijo...

Saludos, Leonardo.Es cierto, en algunos sitios, los bedeles vendían las pólizas, en otros no. Lo de la cita previa va mejorando aunque en algunos asuntos como renovar el DNI es un viacrucis.