sábado, 15 de abril de 2017

Licencia para desplumar




El caminante se queda asombrado al ver cómo han brotado, como si fueran hongos, los casinos de juego en Madrid. Hasta hace poco prohibidos, ahora permitidos. Yo no he jugado nunca, pero he entrado a ver alguno, y la verdad, pese a tanta lucecita de colores, he salido con una impresión triste. No me gustan estos sitios. No tienen el menor glamour. Me parecen vertederos de sueños


A raíz de la última crisis económica la ciudad se ha llenado de "empresas" que ofrecen créditos. Yo nunca he pedido un crédito, y creo que solo debe pedirse en casos extremos. Casi siempre se acaba teniendo que pagar el doble o el triple de lo prestado, solo que como es a un largo plazo, parece menos dinero. Lo que no deberían permitir es esa publicidad insistente y engañosa de los créditos, donde guapas señoritas invitan a pedir un crédito con cara de felicidad. Un crédito rara vez ha hecho feliz a nadie. 

El caminante tiene la sensación de que en los últimos años se han otorgado demasiadas licencias para desplumar a la gente ingenua.


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