jueves, 27 de agosto de 2015

Mamá Framboise



He decidido hacerme un homenaje a mí mismo con dos delicias de la cafetería-pastelería Mamá Framboise: el capuchino con ese dibujo marmóreo en su superficie y un pastel que podría venderse sin problemas en una joyería: el éclair de frambuesa (a base de pasta choux rellena de cremoso de frambuesa y con glaseado de frambuesa y crispies del mismo sabor)
Me parecen recomendables los milhojas de almendra, de frambuesa, el bretzel de arándanos, el bizcocho de pistacho, las tartas de limón, de frambuesa o de queso.
Me gusta la distribución de las mesas, a menudo compartidas con otros clientes.
Me parece agradable el ambiente, aunque algún camarero es un poco estirado y en la carta se abusa de la denominación en inglés, pudiendo usar el castellano.
En todo caso, un sitio muy atractivo, en la calle de Fernando VI, 23.



miércoles, 26 de agosto de 2015

El Museo del Prado (Rafael Alberti)




¡El Museo del Prado! ¡Dios mío! Yo tenía
pinares en los ojos y alta mar todavía
con un dolor de playas de amor en un costado,
cuando entré al cielo abierto del Museo del Prado.

¡Oh asombro! ¡Quién pensara que los viejos pintores
pintaron la Pintura con tan claros colores;
que de la vida hicieron una ventana abierta,
no una petrificada naturaleza muerta,
y que Venus fue nácar y jazmín trasparente,
no umbría, como yo creyera ingenuamente!
Perdida de los pinos y de la mar, mi mano
tropezaba los pinos y la mar de Tiziano,
claridades corpóreas jamás imaginadas,
por el pincel del viento desnudas y pintadas.
¿Por qué a mi adolescencia las antiguas figuras
le movieron el sueño misteriosas y oscuras?
Yo no sabía entonces que la vida tuviera
Tintoretto (verano), Veronés (primavera),
ni que las rubias Gracias de pecho enamorado
corrieran por las salas del Museo del Prado.
Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas
no eran las ruborosas deidades gaditanas
que por mis mares niños e infantiles florestas
nadaban virginales o bailaban honestas.

Mis recatados ojos agrestes y marinos
se hundieron en los blancos cuerpos grecolatinos.
Y me bañé de Adonis y Venus juntamente
y del líquido rostro de Narciso en la fuente.
Y -¡oh relámpago súbito!- sentí en la sangre mía
arder los litorales de la mitología,
abriéndome en los dioses que alumbró la Pintura
la Belleza su rosa, su clavel la Hermosura.

¡Oh celestial gorjeo! De rodillas, cautivo
del oro más piadoso y añil más pensativo,
caminé las estancias, los alados vergeles
del ángel que a Fra Angélico cortaba los pinceles.
Y comprendí que el alma de la forma era el sueño
de Mantegna, y la gracia, Rafael, y el diseño,
y oí desde tan métricas, armoniosas ventanas
mis andaluzas fuentes de aguas italianas.

Transido de aquel alba, de aquellas claridades,
triste «golfo de sombra», violentas oquedades
rasgadas por un óseo fulgor de calavera,
me ataron a los ímprobos tormentos de Ribera.
La miseria, el desgarro, la preñez, la fatiga,
el tracoma harapiento de la España mendiga,
el pincel como escoba, la luz como cuchillo
me azucaró la grácil abeja de Murillo.
De su célica, rústica, hacendosa, cromada
paleta golondrina María Inmaculada,
penetré al castigado fantasmal verdiseco
de la muerte y la vida subterránea del Greco.
Dejaba lo espantoso español más sombrío
por mis ojos la idea lancinante de un río
que clavara nocturno su espada corredora
contra el pecho elevado, naciente de la aurora.
Las cortinas del alba, los pliegues del celaje
colgaban sus clarísimos duros blancos al traje
del llanamente monje que Zurbarán humana
con el mismo fervor que el pan y la manzana.
¡Oh justo azul, oh nieve severa en lejanía,
trasparentada lumbre, de tan ardiente, fría!
La mano se hace brisa, aura sujeta el lino,
céfiro los colores y el pincel aire fino;
aura, céfiro, brisa, aire, y toda la sala
de Velázquez, pintura pintada por un ala.
¡Oh asombro! ¡Quién creyera que hasta los españoles
pintaron en la sombra tan claros arreboles;
que de su más siniestra charca luciferina
Goya sacara a chorros la luz más cristalina!

Mis oscuros demonios, mi color del infierno
me los llevó el diablo ratoneril y tierno
del Bosco, con su químico fogón de tentaciones
de aladas lavativas y airados escobones.
Por los senderos corren refranes campesinos.
Patinir azulea su albor sobre los pinos.
Y mientras que la muerte guadaña a la jineta,
Brueghel rige en las nubes su funeral trompeta.

El aroma a barnices, a madera encerada,
a ramo de resina fresca recién llorada;
el candor cotidiano de tender los colores
y copiar la paleta de los viejos pintores;
la ilusión de soñarme siquiera un olvidado
Alberti en los rincones del Museo del Prado;
la sorprendente, agónica, desvelada alegría
de buscar la Pintura y hallar la Poesía,
con la pena enterrada de enterrar el dolor
de nacer un poeta por morirse un pintor,
hoy distantes me llevan, y en verso remordido,
a decirte, ¡oh Pintura!, mi amor interrumpido.

Rafael Alberti

Poemas de Madrid

martes, 25 de agosto de 2015

Noche de estatuas en la plaza de Oriente





Estas tres fotos tomadas desde la azotea del palacio de Oriente son obra de Antonio Bueno y pertenecen al libro "Mitilogía en los cielos de Madrid".
Antonio Bueno realiza en la actualidad fotografía contemporánea que puede contemplarse en su web: www.antoniobueno.es


lunes, 24 de agosto de 2015

Las estatuas del Palacio Real



Toda la cornisa del palacio de Oriente iba a ser decorada con nada menos que 108 estatuas de los reyes españoles, desde Ataúlfo hasta Felipe V. 
Las estatuas se esculpieron para ser vistas desde muy abajo, por eso sus proporciones están alargadas.
La tradición cuenta que la noche anterior a su colocación, la reina Isabel de Farnesio soñó que las esculturas se le caían encima y le aplastaban. ¡Hombre, no es del todo agradable que te caiga encima un tocho de 3.000 kilos! Esa pudo ser la razón, o tal vez el miedo a terremotos como el de Lisboa, o quizás el cambio de gustos en la época de Carlos III, que fue quien acabó el palacio,...el caso es que las estatuas se colocaron en la plaza de Oriente, otras en El Retiro y otras en Vitoria, Pamplona y Burgos. 
En 1973, durante la restauración de la fachada, se colocaron varias estatuas en la balaustrada superior para recuprrar el diseño original de Juvara y Saquetti.



Ya ves que los arquitectos no se fiaban mucho de que el sueño de la reina fuera solo un sueño: si te fijas, cada estatua tiene una hermosa barra de hierro sujetándola por detrás.


Allí, siguen, en los tejados del palacio, las palomas con sus alas y los reyes con sus capas, habitantes todos ellos de las alturas urbanas.



Fotos: Antonio Bueno.


sábado, 22 de agosto de 2015

Paseos por Madrid





Paseos guiados por Madrid, personalizados, para grupos reducidos. 

Historia, anécdotas, monumentos, leyendas, misterios, comercios y tabernas del Madrid más sorprendente.
Paseos diferentes para el viajero que quiere conocer todo lo que no se incluye en las visitas turísticas habituales.

Guía: Carlos Osorio.

Tfno: 697 41 96 73

Correo: osorio1958@gmail.com

Más información: Visitas Guiadas por Madrid





jueves, 20 de agosto de 2015

Noche en Carranza (Dámaso Alonso)



LA NOCHE FRÍA Y SERENA DE LA CALLE DE CARRANZA



"Carranza es una levita
azul con botones blancos.
Delante de los estancos
el rojo y gualda tirita.

La escarchada se confita
sobre los desiertos bancos.
Azul con botones blancos,
Carranza es una levita.

Se han retirado los onces
a la cama, pero entonces
pasa renqueando una A

que mira con aire fosco
al lunático del kiosco
que ha tiempo roncando está.

Tose, expectora y se va."




Dámaso Alonso

Poemas de Madrid.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Las diez y diez



Impresionante foto de Antonio Bueno que muestra a una mujer mitológica mirando el anochecer madrileño desde la torreta del edificio La Equitativa, en Alcalá esquina a Sevilla, un edificio hoy tapado y maltratado con vistas a su reconversión. Una foto de diez, ¡de diez y diez!

martes, 18 de agosto de 2015

La iglesia de la Buena Dicha y su antiguo cementerio



La magnífica Iglesia de la Buena Dicha, construida en 1913 por el arquitecto Francisco García Nava, está en la calle Silva nº 4, cerca de la Gran Vía. Originariamente era la capilla de un hospital de finales del siglo XVI, el Hospital de la Concepción y la Buena Dicha. 
Este hospital tuvo su cementerio y su jardín, un cementerio que todavía existía a comienzos del siglo XX, y es el que se aprecia en estas curiosas imágenes.
Por otra parte, junto al jardín se ve una construcción que podría ser resto del antiguo hospital.


lunes, 17 de agosto de 2015

El Teatro de Lara



El Teatro Lara es uno de los pocos teatros decimonónicos que ha llegado hasta nuestros días en su estado original.
Lo construyó en 1880 el empresario Cándido Lara, un industrial que había amasado una fortuna abasteciendo de productos cárnicos al ejército durante las guerras carlistas.
El teatro, integrado en un edificio de viviendas es obra del arquitecto Carlos Velasco, siendo reformado en 1916 por Pedro Mathet.
Su aspecto interior, lleno de detalles ornamentales, al modo de las cilíndricas cajas de bombones de la época, hizo que la gente comenzase a llamarlo "La bombonera de Don Cándido".
No sé si será por mi afición a los bombones, pero prefiero un teatro con forma de bombonera a uno con forma de ataúd (como el nuevo teatro del centro Conde Duque)


Y dado que los bombones son dulces, el Teatro Lara se especializó desde el principio en obras amables que dejasen buen sabor de boca, especialmente comedias.


Aquí se estrenaron obras como Los Intereses creados, de Jacinto Benavente; La Señorita de Trevélez, de Carlos Arniches, El Cancionero de los Hermanos Álvarez Quintero, etc.
Entre las primeras actrices que salieron a escena estaban Lola Membrives, Balvina Valverde, Rosario Pino,
Jerónima Llorente...



El Lara, junto con el teatro del Recreo, fue pionero en programar el teatro por horas:
Se trataba de funciones cómicas de una hora de duración que permitían ofrecer un producto barato y breve en una época en que ir al teatro suponía romper el cerdito y dedicar una tarde entera a la ver la función.


A la muerte de don Cándido lo heredó su hija quien trató de derribarlo para especular con el solar con vistas a sacar fondos para una fundación escolar. La movilización de los vecinos, y la acción de varias personas como el gerente del teatro, Yáñez, o el propio ministro Fernández de los Ríos, lograron salvar el teatro.


Entre 1980 y 1994 el Lara estuvo cerrado temiéndose por su continuidad. Felizmente volvió a ser lo que era, un teatro de comedia, con una programación atractiva y actualizada.


El deterioro del mobiliario, especialmente de las butacas (con más de 60 años de uso) y la ausencia de subvenciones públicas, hicieron que los nuevos dueños plantearan  un curioso sistema para renovar los asientos: el mecenazgo de butacas. Cualquier persona que quisiera apoyar este hermoso enclave de la cultura madrileña, podía "comprar" una butaca que sería sustituida por una nueva en la que se pondría el nombre del donante.


El teatro Lara conserva algunos rincones históricos como el salón del Parnasillo, utilizado por el director y los actores para leer y comentar la obra, el palco que usaron los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII; o los asientos de la clá, destinados a quienes aplaudían para animar al resto del público a hacer lo propio.


El Teatro Lara está en la Corredera de San Pablo nº 15. 


Fotos Teatro Lara: Carlos Osorio.


sábado, 15 de agosto de 2015

La Verbena de La Paloma en imágenes



Vamos a recrearnos con unas fotografías antiguas de la verbena más popular de Madrid, la de La Paloma. Son de la primera mitad del siglo XX. Comenzamos con estas atracciones de feria situadas en la calle Toledo, antes de llegar a la plaza de La Cebada, en 1927.


Fotos de merienda campestre de fecha indeterminada.


Friendo gallinejas y entresijos.


Ciego pidiendo limosna en la verbena.


En cada corrala se hacía un fiestón en el que participaban todos los vecinos. Había limonada (sangría de vino blanco y frutas), organillo, acordeón o dulzaina y tamboril.


Concurso de matas de pelo en las fiestas de agosto (entonces no debía de hacer tanto calor)


La procesión de la Virgen y otra fiesta de corrala, año de 1959.


La procesión en los años veinte.


Madrileñísima escena de la película de Benito Perojo sobre la verbena popular.
Y tras este recorrido fotográfico solo nos resta decir:
¡Viva la Virgen de La Paloma!



jueves, 13 de agosto de 2015

Como pequeñas estrellas



Como pequeñas estrellas. Así se ven la Tierra y la Luna desde las cercanías de Júpiter, a diez millones de kilómetros de aquí. La imagen la ha tomado la nave Juno, de la NASA.
Me gusta mirar a las estrellas. Cuando las miro, veo con más claridad la perspectiva de las cosas: lo que es importante y lo que no lo es, aunque en esta hoguera de las vanidades lo superfluo cobra mucha importancia.
En Madrid apenas se pueden ver las estrellas, debido a la contaminación lumínica. Este verano tuve la oportunidad de verlas con toda su intensidad, tanto a la orilla del mar como en la montaña.
Tengo un deseo, un tanto utópico lo sé, pero ahí va: Me gustaría que un día nos pusiéramos de acuerdo todos los madrileños y apagásemos todas las luces, para poder ver cuántas estrellas hay en realidad sobre nuestra ciudad.

Foto: NASA

miércoles, 12 de agosto de 2015

El edificio Carrión y el luminoso





A comienzos de los setenta, el anuncio de tabaco Camel, que llevaba años iluminando la fachada del edificio Carrión, es retirado. En su lugar se instala el anuncio luminoso de Schweppes. La licencia de instalación del luminoso se expidió el 5 de agosto de 1972.
En 2004, el anuncio fue restaurado por completo y se eliminó la costra de contaminación que cubría el luminoso. Un cronómetro y un conmutador regulan el encendido y sus fases, la iluminación alternativa de las letras y la cortina de neón, a horas determinadas.
El momento estelar de este luminoso fue su aparición en la película “El día de la bestia”: «Mire padre, mire cómo vuelo, como los ángeles», espetaba un histérico Segura al padre Angel Beriartúa (protagonizado por Alex Angulo) mientras colgaba del luminoso, suspendido a unos 37 metros del suelo.



Situado a 37 metros de altura, las medidas del luminoso que Schweppes tiene en el edificio Carrión (también llamado Capitol, por el cine que hay en sus bajos) de la Gran Vía son de 10 metros y 65 centímetros por nueve metros y 36 centímetros.
La cortina que vemos moverse de derecha a izquierda y viceversa, desplegando varios colores, está compuesta por 312 barras que, extendidas en línea recta, alcanzarían una distancia de un kilómetro.
Pero además de la cortina, está el letrero. El peso de cada uno de los tres cuerpos en los que está dividido el luminoso y que contiene las letras SCH, WEP y PES es de aproximadamente 100 kilos.

Existen otros luminosos de la misma marca en la ciudad. Uno en Raimundo Fernández Villaverde, esquina con Agustín Betancourt, que muestra un cartel de publicidad perteneciente a una colección de los años 20. Y otro, el más antiguo, se encuentra emplazado en San Bernardo esquina con Gran Vía. Se trata de una botella de tónica de 12 metros de alto por dos de ancho, que fue reformada a finales de los 80.





martes, 11 de agosto de 2015

La Dehesa de la Villa



La Dehesa de la Villa

La “Désalaviya”, como la llaman los viejos castizos de Tetuán, es uno de los espacios verdes más interesantes de Madrid, porque conserva su carácter de pinar sin urbanizar.
La “désa” tiene todavía el encanto de ver a los jubilados paseando, tomando el sol en camiseta, regando los pequeños pinos, mezclándose con la juventud deportista que hace footing en el parque.
Hay abundancia de aves y alguna ardilla. Espléndidas vistas de la sierra.


Algo de Historia: Antiguamente era conocida como la Dehesa de Amaniel, en honor a su dueño, Lope de Amaniel, ballestero de Enrique II. El calificativo "de la Villa" se debe a la condición de "Villa y Corte" que ostenta la ciudad de Madrid.

En 1152, el rey Alfonso VI donó a la Villa de Madrid los terrenos en los que se ubica el actual parque, que fueron utilizados para el pastoreo, perdiendo gran parte de sus encinas originales. Se sabe que en 1457 los llamados Altos de Amaniel ocupaban 2.529 fanegas y que desde 1485 abastecía de carne a la villa. Con el tiempo la Dehesa fue perdiendo extensión, ya que los sucesivos alcaldes edificaron en éstos terrenos. Creo que en tiempos llegaba casi hasta el río Manzanares.


Desde 1901, el estado la entregó al ayuntamiento para esparcimiento público. En 1929 se levantó la Ciudad Universitaria, que ocupó 320 hectáreas. de la Dehesa Durante la Guerra Civil se convirtió en una línea de defensa de la ciudad y en sus terrenos se desarrollaron fuertes combates.
Tras la guerra se construyeron en el recinto edificaciones como el Instituto Virgen de la Paloma, el CIEMAT y el hospital Reina Fabiola.
Metro más próximo: Francos Rodríguez.
Mejor época de visita: todo el año, especialmente en los inicios de febrero cuando florecen los almendros.



lunes, 10 de agosto de 2015

El cine Barceló



El cine Barceló el día de su inauguración, en Diciembre de 1931. 
Construido por Luis Gutiérrez Soto, en estilo racionalista, es uno de los edificios más armoniosos y más logrados de la historia de Madrid.
Sus líneas aerodinámicas podrían mantener el espíritu del magnífico aeropuerto que había realizado el arquitecto un año antes en Barajas.


Soto logra combinar perfectamente las líneas rectas y las curvas en un baile visual presente en cada rincón del edificio.


En su interior se utilizó por primera vez la luz como elemento decorativo.



Al igual que en sus otros cines (Europa, Callao, Flor) el arquitecto creó un cine de verano en la azotea.




En 1980, el edificio pasó a ser la sede de la discoteca Pachá, de gran actividad durante la movida madrileña.



Larga vida a los cines!!