viernes, 15 de febrero de 2013

Tenemos un problema.



En este país tenemos un problema, un problema al que hay que hacer frente de una vez por todas.
La picaresca, el nepotismo, la corrupción, campan por sus respetos sin que las autoridades se decidan a ser competentes en la materia. No vamos a generalizar, la mayoría de los políticos son honrados, me consta, pero hay una minoría con la mano muy larga que goza de una relativa impunidad. 
Los pocos corruptos que acaban en la cárcel reciben un indulto a los pocos días.
¿Es que alguien les tiene que agradecer algún favor?
Vamos a tomárnoslo en serio, y ya que las autoridades no parecen muy interesadas en hacer frente a este problema (Ni políticos ni jueces se están tomando el suficiente interés) seamos los ciudadanos los que empecemos a luchar contra la corrupción.
Y no solo contra la corrupción política, sino contra todas las maneras de jugar sucio, grandes y pequeñas, que hay en nuestra sociedad. 
En este país hay mucha gente honrada y valiosa que trabaja duro cada día en pro de una sociedad mejor y no es justo que el protagonismo se lo lleven unos pocos desgraciados a los que muy raramente se les da el tratamiento que merecen.