miércoles, 25 de mayo de 2011

Taberna La Mina

 En la calle del General Alvarez de Castro nº 8, barrio de Chamberí, se halla esta bodega de los años 40 conocida como La Mina. Con este nombre se crearon numerosas bodegas en la posguerra de las que sobreviven tres o cuatro.
La que nos ocupa es una tasca tradicional y atractiva, que conserva varias tinajas de vino, zócalos de gresite y cristales con rótulos pintados a mano.


La especialidad de la casa son las gambas a la plancha, a un precio muy pero que muy razonable, y le siguen en importancia los boquerones en vinagre.
Con el buen tiempo ponen una terracita donde se está en la gloria.


Fotos: Carlos Osorio

3 comentarios:

fotoMadrid dijo...

de hecho, creo que siempre tienen una promoción de caña y una mini-ración de gambas a la plancha, o caña y pincho moruno ¿no?

El sitio está bien.

rockdelgo dijo...

Mahou, siempre Mahou en los grandes sitios como éste.

Anónimo dijo...

La taberna LA MINA, en la calle del General Álvarez de Castro número 8, ha recuperado su esencia y ha vuelto a convertirse en un lugar de referencia en el barrio de Chamberí. Gonzalo, nieto del fundador de este local en 1949, ha sabido rodearse de un equipo que nos vuelve a ofrecer a propios y extraños al barrio las especialidades que lo hicieron merecedor de una bien ganada fama: las gambas a la plancha, los pinchos morunos,…, y ha añadido a la oferta otras delicias que no pueden pasar desapercibidas, como las tostas (de sardina ahumada, de cecina, de ventresca,…), las ensaladas, y unas chacinas y un jamón suculentos. También ha imprimido al local un aire nuevo en su decoración, pero conservando las señas de identidad del mismo: las barricas de barro, en su color original, nos recuerdan los muchos litros de vino de Noblejas que quitaron la sed (y alegraron) a los chamberileros. En su terraza se reúnen jóvenes y menos jóvenes dispuestos a degustar no sólo todo lo que siempre se podía encontrar en LA MINA, sino también whiskeys, ginebras, vodkas,…, combinados con saber y entusiasmo. Merece, desde luego, una visita. Repetirás.