martes, 22 de enero de 2013

El Pasaje del Comercio



En la calle Montera nº 33 se encuentra un olvidado pasaje comercial que en su día se llamó Pasaje de Murga o Pasaje del Comercio.
Lo fundó el empresario Mateo Murga en 1845. Murga encargó su realización al arquitecto Juan Esteban Puerta.


Al igual que el Pasaje de Matheu o los desaparecidos pasajes de Iris o de San Felipe, el pasaje del Comercio pretendía atraer a un público pudiente y elegante.
Pese a un éxito inicial, el pasaje entró pronto en una cierta decadencia. Lo cierto es que el gran público madrileño no estaba por la labor de acudir a este tipo de sitios. 
Suerte parecida corrieron los primeros intentos de grandes almacenes elegantes, como el Mayor-Arenal y el Madrid-París,en los comienzos del siglo XX.


En un principio se destinó a bazar de la Compañía General de Comercio, pero más tarde se convirtió en una vía peatonal y cambió su fisonomía. Fue entonces cuando tuvo un café, el Café del Pasaje,  que gozó de un gran éxito y del que nada ha permanecido.
En 1915 se trasladó aquí la imprenta de González Linera, quien editó la Biblioteca Catón.
Hoy, algunas tiendas de poco lustre se han instalado en este olvidado rincón que comunica Montera con la calle Tres Cruces.


Ojalá llegue el día en que este pasaje recupere su dignidad inicial y sirva de marco a un comercio o a algunos establecimientos de calidad. 
Hoy el pasaje del Comercio no deja de ser una muestra del cierto abandono en que se hallan algunas zonas del centro de Madrid, ante el desinterés de quienes todo lo fían a las leyes del mercado y a una iniciativa privada...de casi todo.


El caminante escucha sus pisadas al cruzar por este tranquilo corredor donde la prisa de las calles próximas parece desvanecerse.


Fotos: Carlos Osorio

3 comentarios:

Doña Umé dijo...

Hace poquísimos días que entré por el pasaje a echar un vistazo aunque ya había anochecido.
Se cae el alma a los pies, de ver las pocas y cutres tiendas (todas de "compro oro") que se han instalado allí. Antes había una pequeñita de libros de viejo, me pareció que ya no está.
Un sitio con tantísimo encanto,y que sería precioso con tiendas tipo bazar...
Eso sí, a pesar del bullicio de Montera, allí no se oía nada, la única persona era yo. Es un lugar sin vida... ¡Qué pena!.
Un abrazo.

Alice Silver dijo...

Siempre he recorrido ese pasaje con pena, evocando los que conocí en otras ciudades: París, Nápoles... hasta el otro día, en la ruta de tabernas, ni siquiera sabía que existió el pasaje Matheu.
Gracias por traernos este Madrid...

el osorio dijo...

Qué poco relucen las tiendas de "Compro Oro" ¿Verdad, Umé?
Hola, Alice, fue un placer compartir la visita.