domingo, 20 de diciembre de 2009

Hojas del árbol caídas

“Hojas del árbol caídas, juguetes del viento son…”
Eso era antes, en tiempos de Bécquer. Ahora, las hojas que tienen la osadía de caerse del árbol son rápidamente fusiladas por unos aguerridos operarios armados con tubos sopladores.
¿Qué daño les hacen las hojas? ¿Por qué no dejan que disfrutemos un rato del esplendor del otoño. Pasear por un parque madrileño un dia laborable es un suplicio, dado que los tubos sopladores y máquinas ruidosas de todo tipo trabajan con denuedo para impedir que las hojas se posen en el suelo. Antes se barría con escobas. Se tardaba un poco más, es cierto, pero uno podía pasear a gusto por las calles y parques de Madrid. Estas técnicas agresivas de limpieza, además, favorecen las alergias e incumplen las normativas sobre el ruido. El Ayuntamiento debería darnos ejemplo multándose a sí mismo por exceso de decibelios.
Foto: C. Osorio

3 comentarios:

karlinski dijo...

Hai que educar a los árboles para que depositen sus hojas caídas en los contenedores de reciclaje.
Y si no, multarlos.

Además toda esa hojarasca hace un ruido horrible cuando la arrastra el viento!

Ya puestos a chifladuras ...

el osorio dijo...

Buena idea, Carlos. Ahora les ha dado por plantar aligustres, que no sueltan hojas, aunque sí dejan el suelo negruzco. Son unos arbolitos muy sosos. Lo lógico es que los árboles suelten la hoja para dejar paso a los rayos solares en invierno.

karlinski dijo...

Los caducifolios son bioclimáticos: en verano dan sombra y en invierno dejan pasar el sol. Antiguamente se ponían en las calles y carreteras precisamente para eso. Pero debemos olvidarlo, como todo cuanto combine sencillez y eficacia.