lunes, 8 de noviembre de 2010

Gran Via, 35. Palacio de la Música.


 Gran Via, 35
Palacio de la Música.
Arquitecto: Secundino Zuazo. 1925.
Creado como sala de conciertos, pasó a ser uno de nuestros cines históricos, el cual se estrenó con la película “La Venus americana”.
Muy pronto volverá a ser lo que fue en sus orígenes, una sala de conciertos, bajo el patrocinio de la Caja de Madrid.
El arquitecto Zuazo creó los Nuevos ministerios. Desarrolló un experimentalismo de base académica. Tuvo una gran influencia sobre los arquitectos jóvenes. Se exilió por ser republicano y a su vuelta hizo edificios civiles.
En este palacio, Zuazo abandona la antigua distribución de los recintos teatrales . En la fachada, crea una bella composición con entrepaños de ladrillo visto, rematada por una galería arquitrabada, que fue muy elogiada. Posee una enorme cúpula aplanada sostenida por los muros. Originariamente, el sótano contaba con una sala de fiestas y un teatro.
Siempre recordaré la impresión que me produjo su gigantesca pantalla, cuando yo tenía 6 años y mi abuela Sofía me llevó a ver la película "Bambi". Era toda una experiencia ver cine en una gran pantalla y en una sala con dos millares de espectadores.

8 comentarios:

Matilde dijo...

¿Y no te angustió? Yo fui toda ilusioanda con mi hja mayor y tuve que salir porque no había forma de que dejara de llorar. La muerte de la madre es muy fuerte. No he vuelto a llevar a ningún niño.

Don Bernardino dijo...

A mí también me llevó a ver Bambi una tía mía cuando se estrenó en un cine de la Gran Vía, supongo que sería en este mismo. ¡Mira que si coincidimos!

el osorio dijo...

Caray, Bernardino, Madrid es un pañuelo. Mira que coincidir viendo bambi...bueno, la verdad es que entonces cuando había un acontecimiento así iba todo el mundo. Pues la peli tiene su momento triste, pero el cine está para eso, para reir y para llorar, y para eso se apagan las luces, para que nadie se entere. Por eso deberían de seguir existiendo los cines, Matilde. Luego mi abuela me invitó a tortitas con nata, creo que fue en el Zahara que acaba de cerrar, y me compró un cuento y yo más feliz que el bomba.

Don Bernardino dijo...

Nunca sabré por qué siempre eran mis tías quienes nos llevaban al cine a mis hermanos y a mí, en lugar de mi madre (mi padre estaba siempre demasiado ocupado tratando de sacar adelante la familia). Otra de las películas que nos llevaron a ver en algún cine de la Gran Vía por aquellos años fue "Los dos golfillos", con Joselito (Pablito Calvo) y otro Pablito menos conocido, Alonso. Todavía tengo grabada en la memoria el estribillo de la canción más conocida de la película: "Somos dos huérfanos, lo mismo que hermanos ...". Aquello sí que era llorar, los acomodadores ofrecían directamente flotadores y toallas, o casi.
El caso es que a los pocos años nosotros también nos quedamos huérfanos, primero de padre y después de madre y no recuerdo haber llorado. Cosas de la vida.

el osorio dijo...

Para los de nuestra generación, la vida se ha ido entrelazando con las películas de cine. Un abrazo, don Bernardino!

Matilde dijo...

Claro, claro es que son épocas diferentes y los niños de ahora están menos curtidos

Mis primeros recuerdos de cine también van ligados a mi abuela: uno que había en mi misma calle San Vicente Ferrer esquina con San Bernardo (¿Pez?), La Flor, el Dos de Mayo...

A uno de ellos le llamaban el Palacio de las Pipas ¿La Flor?

el osorio dijo...

Palacio de las pipas se llamaron varios, sobre todo el Doré. En San Vicente esquina San Bernardo sé que etuvo el teatro del noviciado, luego cinema X, y luego no sé cómo se llamó. Hoy es un triste edificio funcional.

Matilde dijo...

Cinema X es el que estaba mientras viví allí. Lo del teatro no lo sabía pero indagaré. Gracias. Retengo los números casi sin proponermelo pero soy un desastre con los nombres propios