No sabéis lo que lamento no haber hecho una foto del interior cuando todavía estaba abierta. El caso es que esta bodega, que lleva siete años cerrada, es una de las más curiosas de nuestra ciudad. Otero se fundó en 1923 sobre otra bodega anterior del inicio del siglo XX. Conserva nueve grandes tinajas de cerámica decoradas, un mural en el techo y un original suelo suelo de gresite. Todo ello necesitado de una buena restauración. Esperemos que llegue el ansiado día en que podamos admirar esta joya desconocida.
Otero. C/ Don Ramón de la Cruz, 77.
Foto: Carlos Osorio.
miércoles, 9 de febrero de 2011
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4 comentarios:
La conocía de oídas, pero nunca habia estado ahí. Lo de dnetro, debe de ser una reliquia. Ojalá la volvamos a ver abierta.
Saludos!
Me parece preciosa la rejería de los balcones que están encima de la bodega.
Pena, que esté cerrada.
Un abrazo.
Hace no más de 2 meses me he tomado una caña y unos berberechos y en esta Navidad repartía sus calendarios de 2011, así que no tenía pinta de cerrar.
Me alegra oir eso, Chus, ahora parece que de vez en cuando abre. Una suerte encontrarla abierta.
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