viernes, 16 de noviembre de 2012

La irresistible ascensión de Artur Mas





Este es mi  programa: crear nuevo estado: ¡Corruptonia!

Una Noble Misión: ¡Quitarle el dinero a los pobres para dárselo a los ricos!

Un Ambicioso proyecto: ¡Nuestro proyecto se basa en la ambición!

Un proyecto exclusivo: ¡excluir a todos los que no piensen como nosotros!

Una gran ventaja: ¡Siempre podremos echarle la culpa de todo al Estado Español!




(Fotomontaje nº 1: obtenido en Ciberwenzas. nº 2: en Ciudadanos)





5 comentarios:

Doña Umé dijo...

¡Ay! Carlos, que sorpresa de entrada. Te lo tienes que mirar....Jaaa!!!...

Un beso

Don Bernardino dijo...

Hombre, tampoco te pases. Mira que no le tengo ninguna simpatía a este hombre, pero hay que reconocer que ha sido muy "oportuna" la publicación de supuestas corruptelas por determinado medio, especializado en "investigaciones" que siempre favorecen a los mismos y aunque finalmente se demuestre su falsedad, se quedan tan frescos, porque el objetivo se ha cumplido.

el osorio dijo...

Hola, Umé, para eso estamos, para sorprender. Un beso :-)
Hola, Bernardino, no deja de sorprenderme tu defensa de un personaje que pese a su cara de bueno ha ido pisando derechos ciudadanos y servicios sociales con una finura y un señorío que da gusto.Eso por no hablar de la que ha montado. Lo de la noticia de El Mundo no es el único dato en el que me baso para analizarle. Saludos.

Don Bernardino dijo...

¿Dónde encuentras en mi comentario que haya una defensa del personaje? Estoy hablando de cómo determinados medios están al servicio de intereses que no son los meramente periodísticos y son especialistas en inventar, manipular y magnificar las informaciones justo cuando aquellos a quienes sirven lo necesitan. Y creo que no es necesario dar más detalles de por qué El Mundo es el maestro en esas tretas.

el osorio dijo...

En eso estoy de acuerdo contigo. La manipulación informativa repugna. Tampoco te pierdas lo que ha contestado el interpelado, cada vez que le acusan de algo exclama: ¡Quieren callar la voluntad de un pueblo! Oiga, que no le están hablando a ningún pueblo, sino a usted.