Centro-Centro va arrancando a duras penas.

 Despacito, y con pocos bríos, el Palacio de Cibeles va iniciando su programación cultural. Este centro, de confuso nombre (Centrocentro se pretende llamar) dista mucho de ser la versión madrileña del Pompidou que prometía Gallardón. Lo que hay son pequeñas exposiciones de bajo coste, algunas para salir del paso y otras con un cierto interés: me refiero a la instalación de Francesc Torres, uno de los mejores artistas conceptuales hispanos que muestra unas vigas retorcidas traídas de la zona cero neoyorkina, o un par de pequeñas exposiciones de fotografía, una de ellas compuesta de 25 retratos de personajes anónimos, y otra llamada "Paseo por el amor y la muerte" que cuenta con un vídeo del gran fotógrafo Ramón Masats. Dichas exposiciones se podrán ver hasta febrero.

Comentarios

Juan ha dicho que…
La verdad es que es un derroche increíble eso de llevarse el Ayuntamineto a Cibeles, siendo su histórico lugar la Plaza de la Villa. Y la pasta que nos ha costado a los madrileños para que al final sea un lugar de exposiciones de poca monta y artistuchos del tres al cuarto.
Saludos.
Carlos Osorio. ha dicho que…
Es un hecho lo del despìlfarro: grandes y caros contenedores sin contenido.

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