miércoles, 30 de noviembre de 2011

Bodegas Ricla

Tabernita entrañable donde las haya es Ricla, en la calle de Cuchilleros nº 6. Se fundó en 1910, en lo que ya era una bodega desde 1867. El nombre rememora el pueblo aragonés del que procedían los fundadores. La familia Lage atiende esta simpática bodega llena de autenticidad. La madre, Ana María, es el alma culinaria del lugar. A ella no le basta con servir cualquier cosilla, como en otros lugares de la zona, sino que se toma sus buenas cinco horas para preparar los callos. Dice Ana que a la taberna se acercan más viajeros que turistas, porque el turista siempre se quiere sentar. Emilio, uno de los hijos, tiene clara la naturaleza de su taberna: "No te puedes vender y poner una tele o una máquina de café. Hay que ser fiel a la esencia del local". Y tiene razón, porque la taberna madrileña es un sitio pequeño, familiar, donde se puede charlar amigablemente con todo el mundo.
Se cuenta que durante la guerra civil, los vecinos usaban la cueva como refugio, y al término de la contienda se reformó el local.
Se conservan las pequeñas tinajas donde se servía el vino, recios y aromáticos tintos de Navalcarnero y de Extremadura que se guardaban en las tinajas y que yo compraba alguna vez, hasta que, en el año 2000, se prohibió la venta de vino a granel.
Entre las tapas destacan los boquerones en vinagre, las anchoas, la cecina, los callos, los judiones y las rebanadas de pan con bacalao en aceite. Cañas bien tiradas y buen vermú de grifo.
Del libro "Tabernas y tapas en Madrid" Ediciones La Librería.
Foto: Carlos Osorio.

2 comentarios:

andres dijo...

Los domingos tienen una tapa a base de judiones de la granja que quita el hipo. Un pena que cuando abren el local por la tarde no limpien el local de la actividad del medio dia: papeles y comida por el suelo :-(

el osorio dijo...

Gracias por el dato, Andrés. A mi me encanta Ricla, pero es difícil encontrar sitio, está siempre a tope.