viernes, 8 de agosto de 2014

Las tiendas-anuncio



Prueba de que la estética pasa por horas bajas son las tiendas-anuncio, cada vez más frecuentes en nuestras calles. Estos comercios se "engalanan" con todo tipo de letreros, carteles fosforescentes y adhesivos varios, en una feroz competencia por ver quien logra la fachada más fea y más dañina a la vista.


¿Y el Exmo. Ayuntamiento no tiene nada que decir al respecto?... Pues parece ser que no.
Atajar este espanto sería muy fácil: poniendo un impuesto a quienes conviertan su tienda en un anuncio.

Fotos: Carlos Osorio

6 comentarios:

Laurenze Kurtz dijo...

En general el espacio público se ha convertido en un espacio para llamar la atención. Mismamente las lonas que cubren los edificios de Sol hacen lo mismo que estas tiendas pero a una escala mucho mayor (y en mi opinión incluso más perjudicial para el aspecto de una ciudad).

Anónimo dijo...

Menos mal que aún queda alguna fachada protegida. Por favor, dedica otra entrada al abuso de los cerramientos y la extra planta en edificios clásicos de Madrid. Dos patadas bien grandes a la defensa del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

loquemeahorro dijo...

Estoy de acuerdo, son realmente horribles.

el osorio dijo...

Tienes toda la razón,Laurenze.

Pues sí, lo del deterioro de las plantas altas y los tejados es algo que clama al cielo, y nunca mejor dicho. El paisaje aéreo del casco histórico está perdiendo su carácter tradicional.

David dijo...

Qué manía con meterse con la propiedad privada.
Claro que son feos. Horribles. Pero tu camiseta puede ser igualmente horrible, y no por ello tengo que hacerte pagar un impuesto u obligarte a quitártela.

el osorio dijo...

Hola, David, gracias por tu comentario. En todo caso, las fachas del casco antiguo tienen una protección por su carácter histórico que sí aconseja establecer unas normas, porque la ciudad no es una camiseta, es algo más serio y de un carácter social. La idea no es meterse con la propiedad privada, sino que quien quiera hacer publicidad exterior más allá de lo razonable, que se atenga a los costes estipulados para dicha publicidad exterior.