martes, 18 de octubre de 2016

Gran Via, 27: Casa Matesanz



Gran Via, 27: Edificio Matesanz. 

Arquitecto: Antonio Palacios. Año 1921.


Palacios, el gran arquitecto del Madrid elegante de principios del siglo XX, creó este magistral edificio destinado a comercios y oficinas en 1921. 
Sin renunciar a su sabia combinación de clasicismo y modernidad, de funcionalidad y belleza,(combinaciones que serían tristemente desdeñadas por la arquitectura posterior), Palacios crea uno de los mejores edificios de Madrid.
En él podemos encontrar resonancias del secesionismo vienés y de la arquitectura de Chicago y Filadelfia. Hay cierta vinculación con los Marshall Field de Richardson y sus epígonos realizados por Sullivan.

Presenta una planta muy sencilla, con un patio circoagonal con estructura metálica cubierto por una vidriera, al que se asoman los ascensores exentos. La distribución de las plantas es de una absoluta sencillez de trazado y estructura como corresponde al destino del edificio. Locales y oficinas diáfanos para que el cliente los distribuyera libremente. 
La espléndida fachada nos da una idea de los grandes proyectos que tenía Palacios para reformar el centro de Madrid.
En los ángulos se elevan torreones de carácter decorativo.
Presencia en la fachada de bandas de miradores metálicos inscritos en grandes arcos semicirculares (los órdenes clásicos alternando con nuevos materiales: la sabia innovación que parte de la tradición).  

En el subsótano se instalaron los servicios generales de calefacción, carboneras, maquinaria y trasteros para cada piso.. además de dos locales.
En la planta baja: las tiendas, portal vestíbulo, hall central, entrada de servicio por la calle Tres Cruces.

En las plantas siguientes subsiste análogo criterio de diáfana disposición, con carencia de distribución de ningún género a fin de que pueda ser libremente adoptada la que sea precisa, con ligeras mamparas transportables y otros muebles, a las varias necesidades de los locales alquilados.
Los áticos estaban destinados a despachos. Constan de despacho, archivo, antedespacho o sala de espera y un aseo-guardarropa.
Completan el conjunto del sencillo interior, la escalera principal, de forma imperial, y las galerías de comunicación entre ella y los diversos departamentos que a manera de balconadas circundan el interior del hall central.
El arquitecto dispuso cuatro ascensores y un montacargas de servicio.
Las luces de los departamentos están dispuestas por los amplios huecos de las extensas líneas de las tres fachadas, los patios de servicio y la cenital del gran patio central.

Estructura interior: entramados metálicos formados por pies derechos armados , carreras compuestas de hierros laminados y viguería de doble T en los suelos.
Los muros de los sótanos son de hormigón hidráulico.
Estructura exterior: grandes machones de fábrica con sus atados en dinteles y arcos a diversas alturas, con ordenación detallada en los planos de fachadas correspondientes, y sus materiales serán piedras naturales con tradosados de ladrillo, y de ladrillo con revoco pétreo a la catalana, según la importancia de los lugares. Cubiertas con terrazas a la catalana.
Todos los materiales correspondientes a las estructuras eran incombustibles
Entre los elementos decorativos destacan los capiteles en cerámica de relieve con reflejos de cobre.


El edificio contaría con los elementos necesarios a los perfeccionamientos exigidos por la moderna higiene.
Según el proyecto de la Gran Via, un zócalo debía elevar el cuerpo principal de la edificación para aumentar la escala efectiva de lo construido.
El mismo orden gigante del  actual Instituto Cervantes se eleva sobre este zócalo para soportar un remate de arcos de medio punto en el que se apoyará el importante entablamento.
Se articula felizmente el sistema compositivo de gran escala con la presencia de os elegantes miradores de acero y vidrio.
Los ascensores se deslizan a través de forjados de vidrio y acero 
Distribución: subsótano, sótano, bajo, 1º entresuelo, 2º entresuelo, planta principal A, principal B, principal C, principal D, ático 1º, ático 2º y dos sotabancos.
Altura 31,40 metros más los 3,60 mts del segundo ático.

Sin duda, uno de los edificios más interesantes y mejor compuestos de nuestra ciudad.



Bibliografía:
-Edificio Matesanz. Extracto de la memoria del proyecto, 1919. A. Palacios
-Guía del COAM 

Fotos: Carlos Osorio


5 comentarios:

pilar dijo...

una calle que es una sucesión de monumentos, pasear por la gran vía es un lujo al alcance de todos.

Doña Umé dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
el osorio dijo...

Es verdad Pilar. Un abrazo, Umé. La verdad es que es divertido curiosearlo todo. Pensaba hablar de esa tienda más adelante, ya que como dices es muy maja.

Anónimo dijo...

ME ENCANTA PASEAR POR LA GRAN VIA;PERO ME FALTA LA GRAN CAFETERIA MANILA,ES UNA PENA QUE DESAPAREZCAN ESAS CAFETERIAS Y ESOS CINES TAN MADRILEÑOS...MUCHAS GRACIAS POR ESTE BLOG TAN MADRILEÑO..UNA MADRILEÑA QUE VIVE EN ALICANTE

el osorio dijo...

Umé, la tienda a la que te refieres, Julián López, es una sucursal de la casa que abrió en Valencia en 1953, y esta sede de la Gran Via se abrió en 1981. Probablemente aprovecharon elementos decorativos de un negocio anterior.