sábado, 15 de octubre de 2016

Luces y sombras en la conquista de América



En los últimos años se ha desatado una campaña en algunos países americanos tratando de menospreciar o demonizar la conquista de América por los españoles a partir de 1492. Vemos cómo se retiran estatuas dedicadas a Colón y cómo en los colegios se borra de los libros cuanto tiene que ver con estos hechos históricos, o directamente se arremete contra los descubridores con los peores calificativos. 
Es innegable que la conquista de América tiene muchas sombras, pero también hay luces que sería injusto apagar. Justo es reconocer que la conquista fue sangrienta, y de este aspecto nadie puede vanagloriarse. Pero justo es reconocer que el Descubrimiento permitió al continente americano incorporarse a la Historia moderna y formar una gran comunidad de hispanohablantes. 
El descubrimiento de América en 1492 está considerado mundialmente como un hecho histórico trascendental que marca el inicio de la Edad Moderna
La conquista de América tuvo muchos episodios de violencia, de igual modo que el resto de las conquistas que mantenían otras naciones europeas en los cinco continentes. La violencia no se puede ni se debe justificar, pero hay que saber que era la forma de relacionarse entre las naciones en aquellos tiempos.
La corona española nunca pretendió exterminar a los indígenas. Pese a la actividad bélica inicial, España fue la primera nación en reconocer los derechos de los indígenas y la primera en abolir la esclavitud en los territorios conquistados. Los españoles no confinaron a los indios en reservas.


Basta recorrer el centro y el sur de América para ver la intensa presencia del mestizaje. Los españoles se mezclaron con los indígenas y respetaron sus costumbres y sus lenguas. Las misiones jesuíticas se han presentado como modelos de integración. Fueron los criollos, tras la independencia, quienes obligaron a los indígenas a renunciar a sus lenguas imponiendo el castellano.

Cierto es que hubo zonas en el Caribe donde la conquista fue especialmente mortífera. Pero la mayor parte de los indígenas que murieron en la época lo fueron por las enfermedades que trajeron los europeos, ante las cuales ellos no tenían defensas naturales.

Los actos de crueldad y de barbarie cometidos por algunos conquistadores y que fueron reflejados en las crónicas del Procurador de Indias Fray Bartolomé de las Casas, son absolutamente condenables. Sin negar esta realidad, digamos también que algunos historiadores cuestionan algunas de estas crónicas de Fray Bartolomé, ya que no todas están basadas en hechos probados.

La versión idílica de la era precolombina que pretenden imponer algunos contrasta con los datos históricos. Los indígenas vivían en una permanente guerra entre tribus, en muchos casos carecían de derechos, y era común la práctica de sacrificios humanos.


El oro que trajeron los españoles de América, mucha más plata que oro según los datos que se conocen, no está en España, sino que se empleó en financiar las guerras de la época, otra parte cayó en manos de piratas británicos, y una parte muy importante se empleó en crear ciudades e infraestructuras en la América conquistada. Reclamar ese oro no tiene ningún sentido, porque nada tiene que ver nuestro mundo actual con aquel.
La continua alusión al oro “robado” parece más bien una cortina de humo para tapar la mala gestión de la economía y la política en algunos países, buscando un chivo expiatorio en épocas remotas que en nada influyen en el presente. Si quieren buscar algún responsable fuera de sus fronteras, les sugiero que recuerden la acción de los EEUU quienes, en colaboración con los dictadores latinoamericanos, convirtieron a estas repúblicas en fincas de las multinacionales.

Hispania, la actual España, fue invadida por el Imperio Romano, los cuales se llevaron todo el oro que encontraron en nuestra tierra, en cantidades que superan con creces al que pudo haberse traído de América. Sin embargo, a los españoles en ningún momento se nos ha ocurrido reclamar el oro a los romanos. En primer lugar porque ya no existen, de la misma manera que ya no existen los conquistadores. Y sobre todo porque nos parece mucho más importante reconocer que la invasión romana de Hispania nos sirvió para incorporarnos a la Historia europea y para sentar las bases de lo que luego sería un Estado moderno y un Estado de derecho.

Es ridículo presentar a los descubridores como simples buscadores de oro, por más que algunos lo fueran. La gesta del Descubrimiento tuvo, a pesar de los desastres habidos, su parte de epopeya. Pierre Vilar, historiador (francés y de izquierdas, por cierto), en su libro Historia de España describe la conquista de América como “la mayor epopeya de la Humanidad”


El 12 de Octubre, día de la Hispanidad, no debe ser solo una fiesta nacional, sino una fiesta internacional de los hispanohablantes. No parece lo más prudente celebrar esta fiesta con desfiles militares, desfiles que pueden tener mejor ubicación en el día de las Fuerzas Armadas. 
El 12 de Octubre debería ser un día para el encuentro entre los pueblos hermanos.

En lugar de sembrar el odio entre quienes compartimos una misma cultura y una misma lengua gracias al Descubrimiento, sería bueno buscar lo que nos une y forjar una alianza que diera a la Hispanidad el peso en el mundo que se merece.

Tener 500 millones de hispanohablantes, y toda una serie de países hermanos, es una riqueza que vale más que cualquier montón de oro y que no podemos desperdiciar.

Carlos Osorio. 12 Octubre 2016.


5 comentarios:

Almanaque dijo...

Magnífica y ponderada reflexión que suscribo en su totalidad.
Aprovecho para felicitarte por tan estupendo blog.

Ramón Rubio dijo...

Certero análisis y totalmente de acuerdo en sus puntos

Ilmen Roncero Roncero dijo...

te daría un abrazo si estuvieras al lado. Decir la verdad hoy en día es un acto revolucionario

Carlos Osorio. dijo...

Muy agradecido!

Fernando Juárez dijo...

Yo soy Mexicano y me agrado mucho tu breve reflexión, sin duda es verdad no podemos llamarnos latinoamericanos sin considerar dos partes de nuestra historia: aquella formada por los españoles conquistadores y aquella conformada por los indígenas nativos, hoy en día nuestra raza es la combinación de esta dos, y no podemos menospreciar o negar una u otra, la historia nos narra infinidad de pueblos conquistas que forman parte de nuestro antecedente histórico como humanidad. En lo particular he estado en Madrid y varias partes de España y me pregunto que pensarían los conquistadores al ver una cultura completamente desconocida, animales, otro mundo, me apasiona todo esto, gracias por tu aporte saludos.