Mitologías en los cielos de Atocha



Foto: Choniron (Paroramio.com)

El caminante pasea por Atocha y observa que en lo más alto de la estación ferroviaria se posa una temible quimera.
La Quimera era un peligroso animal mitológico que devoraba hombres y rebaños. Tenía cuerpo de cabra, cabeza de león, cola de serpiente, y aliento de fuego. Muchos intentaron acabar con ella; pero a todos los vencía pues era inmune a todo tipo de armas. 



Entonces aparece en escena Belerofonte, que va a recibir el encargo de acabar con la Quimera.
Belerofonte había sido acusado falsamente de intentar seducir a la mujer del rey. En realidad era ella quien intentó seducirle, pero al no conseguirlo le denunció.
El rey le manda a la lucha con la Quimera sabiendo que no tiene escapatoria y que el monstruo acabará con el héroe.
Entonces aparece en escena Atenea, que regala a Belerofonte un caballo volador llamado Pegaso.


Belerofonte, a lomos de Pegaso, consigue sobrevolar por encima del monstruo, que al verle echa una llamarada por la boca. El héroe sabe que la lanza no puede herir a la bestia; pero aprovecha que  tiene sus fauces abiertas e introduce allí su lanza de plomo. El plomo se derrite al instante y el metal candente asfixia a la Quimera matándola.

Cuando en 1883 el arquitecto Alberto de Palacio colocó dos pavorosas quimeras encima de la estación de Atocha, no tenía ni idea de que en 1905 otro arquitecto le iba a seguir el juego.
Ricardo Velázquez Bosco colocó en 1905 dos caballos alados, dos espléndidos pegasos, sobre el Ministerio de Agricultura.


La lucha mitológica continúa en los cielos de Atocha.




Comentarios

Mercedes ha dicho que…
¡Qué bonito, Carlos! una relación entre las esculturas desconocida para mí, me ha encantado!
Me ha encantado. A los madrileños nos falta despegar la mirada del suelo y prestar atención a las azoteas. De Madrid al cielo.
Carlos Osorio. ha dicho que…
Gracias, Mercedes, un abrazo!
Carlos Osorio. ha dicho que…
Tienes razón, Álvaro! Gracias.

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