Los Pijos también lloran, en el Pequeño teatro Gran Vía



El Pequeño Teatro Gran Vía nos ofrece una nueva obrita en la que, entre chiste y chiste, Fernando Candela y Ana Rujas vacilan acerca del mundo de los pijos y de la gente VIP.
Me preguntaba qué clase de público iría a ver una obra con este título y no pude por menos que sorprenderme al ver que la mayoría de los asistentes eran pijos. Bueno, éramos pijos, vamos a usar el plural  para no andar aquí dándonos una importancia que no merecemos.
En la obra no llegan a definir lo que significa hoy en día ser pijo. Comprendo que no resulta fácil, toda vez que los modernos pijos procuran vestirse como los indigentes para no ser reconocidos. Apenas tenemos alguna pista: los pijos se dedican a la organización de eventos. Bien, pero... ¿Quién acude a esos eventos? Yo creo que únicamente acuden los pijos. El fenómento es reseñable, porque hoy por hoy tres de cada dos pijos se dedican a los eventos, en calidad de organizadores o de asistentes, que tanto monta.
El caso es que alguien se pasó de la raya en los ochenta criticando a los pijos y hoy por hoy nadie quiere ser reconocido como pijo. De hecho, cuando Fernando Candela pregunta:
¿Hay algún pijo en la sala? Nadie levanta la mano.
Yo esperaba que la obra reflejara la triste realidad: los pijos también lloran,
pero los pijos asistentes no hacían otra cosa que reír.
Me quedé con las ganas.





Comentarios

Anónimo ha dicho que…
tranquilo.en Wall Street van a llorar mucho dentro de poco.Frenazo a operación superrápida y elitista..a ver cuantos "menguan"Si quieres un ataque de ria informate de la humilda morada de la real persona en su viaje de negocios...sujeta la mandibula.Saludis.Acacia.

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