martes, 17 de marzo de 2015

Hubo una Alhambra en el Paseo del Prado



En 1858, José Xifré, un industrial catalán que había prosperado en Cuba, compró unos solares en el madrileño Paseo del Prado para construir un sueño:
un palacio árabe en el centro de Madrid.


El fastuoso palacio, situado justo enfrente del Museo del Prado, fue edificado por el arquitecto Emile Boeswillwald, discípulo de Viollet-Le-Duc. Al parecer, el escritor francés Próspero Merimée fue quien puso en contacto al industrial con el arquitecto.


El palacio era de estilo nazarí con elementos neomudéjares, con clara influencia de la Alhambra de Granada.


A comienzos del siglo XX se convirtió en sede de la embajada de México, siendo embajador Manuel Yturbe. Luego pasó a ser propiedad del duque del Infantado.



Posteriormente fue un comercio de muebles y en la Guerra Civil quedó abandonado.


Una joya como esta hubiera merecido la protección arquitectónica adecuada, sin embargo, en 1949 fue adquirido por una empresa constructora (mejor sería llamarla empresa destructora) que lo derribó para vender el solar.


 El palacio Xifré corrió el mismo destino que otras varias decenas de palacios madrileños derribados sin contemplaciones.


En la imagen superior puede verse un cartel que anuncia: "Derribo, venta de materiales"
En el libro: "Los Palacios de la Castellana" de Ignacio González-Varas, de la Editorial Turner, se da cuenta del destino de algunos trozos del palacio:
Parte de la fachada del Palacio Xifré fue trasladada a un hotelito de La Losa de Riofrío, mientras que los aleros, varios artesonados y algunas puertas fueron comprados por los marqueses de la Deleitosa, que los trasladaron a una finca de su propiedad en Salamanca. La magnífica escalera se llevó a Chiloeches, en Guadalajara; los pisos de madera fueron adquiridos por la Embajada de Francia y trasladados a París; y el gran patio central, con sus columnas de mármol, fue adquirido por José Soto Hidalgo, quien lo instaló en su finca situada en el camino de Barajas. Hasta las ventanas fueron reaprovechadas, en este caso en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde permanecieron hasta su desaparición."


En su lugar se construyó el edificio de Sindicatos, hoy Ministerio de Sanidad.
Un edificio que tiene su mérito arquitectónico, aunque hubiera tenido mejor acomodo en la zona nueva de Madrid.






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