La Vía Verde del Tajuña


Un aroma fresco y verde corre por mi garganta mientras pedaleo por la vía verde. Estamos en Otoño, la mejor época para recorrer esta senda ciclista que aprovecha el trazado de una antigua via férrea.
La Vía Verde del Tajuña transcurre entre Morata de Tajuña y Ambite. Son 49 kilómetros que se pueden hacer en un día o dividir en etapas. 


Una opción para quien no quiere hacer muchos kilómetros es partir del pueblo de Tielmes (la vía se coge a unos 500 metros de la piscina municipal) y llegar hasta Ambite, el último pueblo de la Comunidad antes de entrar en Castilla-La Mancha. Tres kilómetros antes de Carabaña se puede parar para echar un vistazo a la antigua fábrica de Aguas de Carabaña y la central eléctrica de Chávarri. Al llegar a Ambite, hay un bar instalado en lo que fue la estación del tren.


El silencioso y serpenteante río Tajuña te acompaña en todo el recorrido.


Viñedos y olivares, el paisaje agrícola madrileño por excelencia desde tiempos remotos.


Una parada y una cañita en la estación de Ambite.
En los años cincuenta se apearon los últimos viajeros de un tren histórico. El tren del Tajuña, cuyos inicios se remontan a fines del XIX, partía de Madrid, de la estación del Niño Jesús, donde hoy se halla la colonia "Retiro 2". Pasaba por Arganda, donde se le conocía como "El tren de Arganda que pita más que anda" y llegaba hasta el actual pantano de Entrepeñas, aunque la idea inicial fue llegar hasta Aragón. La vía del Tren del Tajuña tenía varios ramales: a Chinchón y a Estremera. Transportaba sobre todo productos agrícolas y cemento.


Otra opción es comenzar en Arganda, a la que se puede llegar en metro, y desde allí ir a Morata y a Perales  de Tajuña.


Lástima que ya no exista este trenecillo encantador, símbolo de un Madrid empeñado en ser emprendedor e industrial, pero, aparte de su grata memoria, nos queda su trazado para caminar o montar en bicicleta.

Fotos color: Carlos Osorio.









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